Fundado en 1910
San José de Copertino

San José de CopertinoKingdom Revelator

El fraile al que daban por «inútil» y terminó volando: la asombrosa historia del patrón de los estudiantes en apuros

Repudiado por su incapacidad académica y expulsado por inepto, san José de Cupertino superó los exámenes sacerdotales gracias a episodios providenciales que anticiparon su intensa vida mística.

La santidad no exige brillantez intelectual ni habilidades extraordinarias, y la historia de san José de Cupertino es un buen ejemplo de ello: su humildad y su profunda vida de fe transformaron las dificultades y los aparentes fracasos en un verdadero camino hacia Dios.

Nacido el 17 de junio de 1603 en Copertino, Puglia, este fraile afrontó una juventud marcada por la incomprensión y las limitaciones personales. A los 17 años intentó ingresar en diversas familias franciscanas, siendo rechazado de manera reiterada debido a su torpeza. Tras ser acogido temporalmente por los frailes capuchinos como hermano lego, fue expulsado a los pocos meses por su escasa aptitud para las tareas encomendadas.

Su falta de destreza provocó incluso la expulsión de la casa de un pariente acomodado, quien lo echó a la calle tildándolo de «bueno para nada». Sin rendirse, halló refugio en un convento franciscano donde ejercía un familiar, desempeñando labores en el establo. En ese entorno sencillo, entre animales y tareas manuales, cultivó las virtudes que acabarían definiendo su vida: la humildad, la paciencia, la sencillez y una profunda confianza en Dios.

La providencial prueba del Evangelio

Su perseverancia permitió que finalmente fuera admitido en la comunidad y destinado a la preparación para el sacerdocio. Pese a su entrega, el joven padecía severos bloqueos ante las evaluaciones académicas, quedándose paralizado por los nervios frente a los examinadores.

Fue durante los exámenes más importantes de su formación cuando tuvieron lugar algunos de los episodios más llamativos de su vida. El examinador dispuso que el tema a evaluar dependería del primer pasaje que apareciera al abrir al azar las Sagradas Escrituras. Para sorpresa, el texto resultante fue el pasaje de la Visitación («¡Bendita tú entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!»), precisamente la única lección que José era capaz de comprender y explicar con soltura.

Más adelante, en la prueba definitiva previa a la ordenación, el obispo evaluó a los primeros candidatos y, al quedar gratamente impresionado por el nivel general, decidió dar por concluidos los exámenes suspendiendo las pruebas para el resto del grupo. De este modo, José quedó liberado del examen final y fue ordenado sacerdote el 18 de marzo de 1628.

Fenómenos místicos y la fuerza de la oración

Tras su ordenación, dedicó su vida a la penitencia, la atención pastoral y la oración. Con el paso de los años, su fama de místico se extendió a raíz de manifestarse en él fenómenos corporales singulares, entre los que destacaban episodios de éxtasis y levitaciones en los que se le vio elevarse y desplazarse por el aire en el convento.

Frente a las dificultades de la vida y el estudio, el fraile sintetizaba su postura con una máxima directa: «Rezar, no cansarse nunca de rezar. Que Dios no es sordo ni el Cielo es de bronce. Todo el que le pide, recibe».

San José de Cupertino falleció a los 60 años de edad en Osimo,Ancona, el 18 de septiembre de 1663. En la actualidad, es ampliamente invocado como patrón de los estudiantes, en particular por aquellos que afrontan pruebas académicas de gran dificultad o se paralizan ante los exámenes. Los fieles acuden a su intercesión para obtener claridad mental, retención de conocimientos y sosiego en el momento de responder. Asimismo, la tradición de la Iglesia lo reconoce como protector de los viajeros, los aviadores y los astronautas.

Oración a san José de Cupertino

San José de Cupertino, modelo de paciencia y humildad, ruega por mí.

San José de Cupertino,
tesoro de gracia, ruega por mí.

San José de Cupertino,
hoguera de amor de Dios, ruega por mí.

Gloriosísimo San José de Cupertino,
benefactor de los estudiantes,
protector de los examinandos,
no desdeñéis las súplicas que os dirijo
implorando vuestro auxilio en los exámenes de mis estudios.

Alcanzadme del Señor que,
como verdadera fuente de luz y sabiduría,
disipe las dos clases de tinieblas de mi entendimiento,
el pecado y la ignorancia,
instruyendo mi lengua
y difundiendo en mis labios la gracia de su bendición.

Dadme agudeza para entender,
capacidad para retener,
método y facultad para aprender,
sutileza para interpretar,
y en el momento del examen,
gracia y abundancia para hablar,
acierto al empezar,
dirección al progresar y perfección al acabar,
si así conviene a la mayor gloria de Dios
y provecho de mi alma.

San José de Cupertino,
espejo de fe y esperanza, ruega por mí
y pide para que sea ayudado en:
(pedir lo que se quiere conseguir).
San José de Cupertino,
fuente de caridad, ruega por mí.
Amén.
Rezar tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias.
comentarios
tracking

Compartir

Herramientas