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26 de abril de 2024

El Papa Francisco ha concedido una extensa entrevista a medios franceses y belgas

El Papa Francisco ha vuelto a recordar que los nacionalismos se cierran a la gratuidad con los otrosGTRES

El Papa Francisco arremete contra los «nacionalismos cerrados» e incapaces para la gratuidad

A juicio del Papa, los «nacionalismos cerrados» caen en el de pensar que, cerrándose a los demás, «estarán mejor protegidos»

El Papa ha arremetido contra los «nacionalismos cerrados» que manifiestan, con su postura ante el migrante, la incapacidad «para la gratuidad» y la errónea persuasión de que, cerrándose a los demás, «estarán mejor protegidos», además de asegurar que el migrante «no es un usurpador» de las riquezas de un país.
«Los nacionalismos cerrados manifiestan en última instancia una incapacidad para la gratuidad y la errónea persuasión de que pueden desarrollarse al margen de la ruina ajena y de que cerrándose a los demás estarán mejor protegidos. El inmigrante es visto como un usurpador que no ofrece nada», ha señalado el Pontífice en una audiencia en el Vaticano a la asociación de Voluntarios del Servicio Social Cristiano Fraterna Domus de la Diócesis de Roma que han organizado un curso de formación bajo el título 'Cátedra de la Hospitalidad'.

las personas merecen ser acogidas, no tanto por lo que tienen o por lo que pueden dar, sino por lo que sonPapa Francisco

Ver al migrante como un peligro

El Papa ha advertido de que con los nacionalismos cerrados se puede «ingenuamente» llegar a pensar que «los pobres son peligrosos o no sirven para nada y que los poderosos son generosos benefactores». «Sólo una cultura social y política que incluya la libre acogida puede tener futuro», ha remachado.
Hablando sobre los retos de los flujos migratorios, el Papa ha considerado que si bien es «importante» hablar de la contribución que los inmigrantes «dan o pueden dar a las sociedades que los acogen» no puede ser «el criterio fundamental». Así, ha asegurado que los planes de acogida no pueden basarse «en la utilidad de la persona, sino en el valor en sí mismo que representa». Por ello, ha instado a «retomar la tradición de acoger a la viuda, al huérfano y al inmigrante» que aparece en el Antiguo Testamento.
«Siempre me ha llamado la atención, en los profetas, la recurrencia de las tres personas a las que hay que tener una atención especial: la viuda, el huérfano y el emigrante. Se repite en el Éxodo, en el Deuteronomio... La atención, el cuidado de las viudas, los emigrantes y los huérfanos es recurrente en la Biblia», ha señalado.
Del mismo modo, ha destacado la encíclica de Benedicto XVI Deus caritas est ('Dios es amor'), como «una referencia fundamental en este ámbito». El Pontífice ha llamado a que las sociedades se dejen impregnar por las actitudes de «apertura y acogida» para que sean capaces de «integrar a todos sus miembros, incluso a aquellos que por diversas razones son 'extranjeros existenciales', o 'exiliados ocultos', como a veces, por ejemplo, se encuentran las personas con discapacidad, o los ancianos». Por último, el Papa Francisco ha insistido en que las personas merecen ser acogidas «no tanto por lo que tienen, o por lo que pueden dar, sino por lo que son».
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