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León XIV saluda a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro

León XIV saluda a los fieles presentes en la Plaza de San PedroAFP

León XIV despide 2025 invitando a los fieles a un balance personal y espiritual en tres sencillos pasos

El Papa también recordó en su catequesis el fallecimiento del «añorado» Francisco y denunció «los escenarios de guerra que siguen devastando el planeta»

En la última audiencia general del año, celebrada este miércoles en una abarrotada plaza de San Pedro repleta de fieles que desafiaron el frío romano, León XIV trazó un balance espiritual del año que termina, reconociendo que ha sido un tiempo de contrastes.

«El año que ha pasado ha estado marcado por eventos importantes: algunos felices, como la peregrinación de tantos fieles con ocasión del Año Santo», afirmó durante su catequesis. Junto a esos momentos, no esquivó la memoria del fallecimiento del «añorado» Francisco y denunció «los escenarios de guerra que siguen devastando el planeta».

En este contexto, León XIV invitó a los fieles a vivir el final de este 2025 que está a punto de concluir como un tiempo de verdad interior y de abandono confiado en Dios. «Al concluir el año, la Iglesia nos invita a poner todo frente al Señor, encomendándonos a Su Providencia y pidiéndole que se renueven, en nosotros y a nuestro alrededor, en los días venideros, los prodigios de su gracia y de su misericordia», exhortó.

Despedir 2025 con el ‘Te Deum’

El Pontífice animó también a realizar un balance personal y espiritual del año vivido, lejos de la superficialidad. Propuso «hacer un honesto examen de conciencia, valorar nuestra respuesta a sus dones y pedir perdón por todos los momentos en los que no hemos sabido atesorar sus inspiraciones e invertir mejor los talentos que nos ha confiado».

Uno de los ejes de su catequesis fue el Jubileo, iniciado por Francisco y que León XIV clausurará el próximo 6 de enero. Un acontecimiento que ha llevado a millones de peregrinos a Roma para cruzar la Puerta Santa en busca de la indulgencia plenaria y de una renovación espiritual. «Muchos peregrinos han venido desde todas las partes del mundo a rezar sobre la Tumba de Pedro y a confirmar su adhesión a Cristo», destacó.

Para el Papa, la experiencia jubilar es también una imagen de la existencia cristiana: «Esto nos recuerda que toda nuestra vida es un viaje, cuya meta última transciende el espacio y el tiempo, para cumplirse en el encuentro con Dios y en la plena y eterna comunión con Él». Y en esta peregrinación «hacia la Vida verdadera», el Santo Padre ha recordado que Dios es nuestro compañero en el camino y que su invitación va también dirigida «a nosotros, pecadores, para que, perdonados, con su gracia podamos levantarnos y volvernos a poner en marcha».

La jornada concluirá esta tarde en la basílica de San Pedro con la entonación del tradicional Te Deum. Un canto que resonará ante un año que termina y como una ayuda para encarar el futuro «con viva conciencia de la fugacidad del tiempo» y para «dar gracias a Dios por todos los dones que nos ha concedido», tal y como lo explicó san Juan Pablo II.

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