Los restos mortales del Papa Francisco, expuestos en San Pedro
El último viaje de Francisco: 200.000 fieles, seis kilómetros de procesión y cuatro lecturas muy escogidas
Este sábado 26 de abril tendrá lugar el cortejo fúnebre del pontífice, el primero desde la muerte de Pío XII en 1958. El recorrido llevará los restos de Francisco desde la basílica de San Pedro hasta Santa María la Mayor, abarcando seis kilómetros
La última aparición pública del Papa Francisco fue el Domingo de Resurrección. La última imagen suya, de este viernes, sin catafalco y solo unas horas antes de que su féretro fuera sellado. Ocurrió minutos después de las 20:00 horas en una ceremonia íntima dentro de la basílica del Vaticano, cuando el camarlengo Kevin Farrell encabezó el rito solemne de cierre del ataúd.
Un acto sobrio, discreto, que dio paso al inicio del protocolo final: el velo blanco sobre el rostro, la bolsa con monedas –una por cada año, mes y día de pontificado–, y el rogito, el acta oficial que resume su vida y su legado, leído en voz alta antes de ser guardado en un tubo metálico colocado en el ataúd.
Ahora Roma se dispone a despedirlo. Dentro de unas horas comenzará el funeral en la plaza de San Pedro, en una ceremonia pensada hasta el mínimo detalle, con más de 200.000 personas previstas (solo en estos días el Vaticano calcula que han pasado frente al féretro 250.000). A la ciudad ya han llegado más de 170 delegaciones de todo el mundo, 50 jefes de Estado y 149 cardenales, de los cuales 133 participarán en el próximo cónclave.
La misa será presidida por el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio. Aunque Francisco reformó el protocolo de las exequias papales, la estructura central se mantiene: será, como él quiso, el funeral de un obispo, el de Roma.
«Apacienta mis corderos»
Las lecturas han sido escogidas con intención: un fragmento de los Hechos de los Apóstoles, el salmo 22 –El Señor es mi pastor, nada me falta–, un pasaje de la carta a los Filipenses que se proclamará en español, su lengua materna, y el Evangelio de San Juan, con el diálogo entre Jesús y Pedro, cantado en latín.
Evangelio según san Juan 21,15
Él le contestó: ‘Sí, Señor, tú sabes que te quiero’. Jesús le dice: ‘Apacienta mis corderos’. Por segunda vez le pregunta: ‘Simón, hijo de Juan, ¿me amas?’.
Él le contesta: ‘Sí, Señor, tú sabes que te quiero’. Él le dice: ‘Pastorea mis ovejas’. Por tercera vez le pregunta: ‘Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?’.
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: ‘¿Me quieres?’ y le contestó: ‘Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero’.
Jesús le dice: ‘Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras’. Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: ‘Sígueme’».
Tras la eucaristía llegará el último gesto litúrgico: el cuerpo del Papa será incensado y rociado con agua bendita, mientras se entona el Magníficat. Entonces comenzará el traslado fúnebre por el corazón de Roma.
Un viaje de una hora y media por el corazón de Roma
El ataúd de Francisco saldrá por la puerta del Perugino, no por la plaza de San Pedro, en un coche fúnebre visible y a paso de hombre, para permitir que las decenas de miles que no pudieron asistir a la Misa puedan despedirse de él durante el trayecto hacia Santa María la Mayor.
Lo acompañará una procesión sencilla, con algunos vehículos detrás. Será su último viaje por Roma, la ciudad que quiso recorrer incluso unas horas antes de morir, cuando pidió dar una vuelta en papamóvil por la plaza.
El recorrido abarcará unos seis kilómetros, desde el Vaticano hasta la basílica donde será sepultado Francisco, en una capilla lateral custodiada por la Salus Populi Romani, la imagen mariana a la que más devoción tenía.
La procesión pasará por el túnel bajo el Janículo, bajará por Corso Vittorio Emanuele, cruzará Piazza Venezia y seguirá por los Foros Imperiales, junto al Coliseo. Desde ahí, continuará por Via Labicana y Via Merulana hasta llegar a Santa María la Mayor. Se estima que el trayecto tomará alrededor de una hora y media.
Hace apenas una semana el mundo podía ver al Pontífice en directo, impartiendo con evidente dificultad la bendición Urbi et Orbi desde el balcón central de la basílica de San Pedro. Hoy, se cierra un capítulo más en la historia: su muerte, su entierro. El Papa número 266 quedará sepultado bajo una simple losa de mármol con su nombre: Franciscus.