Don Eduardo Baura es consultor de la Congregación para los Obispos
Eduardo Baura, consultor de la Congregación para los Obispos
«No podemos esperar del Papa que sea perfecto: será un hombre que tendrá límites y defectos como todos»
Don Eduardo Baura es sacerdote, profesor de Derecho Canónico de la Pontificia Universidad de la Santa Croce y consultor de la Congregación de los Obispos. Habla para El Debate de la Sede Vacante y el Cónclave
El caso del Papa Urbano VI resuena estos días en la ciudad de Roma. Este Pontífice resultó elegido Papa en el siglo XIV a pesar de no ser cardenal.
En su pontificado se produjo el cisma de Occidente. Con semejante antecedente ¿podría ser elegido sucesor del Papa Francisco un no cardenal? Podría, y está previsto en la legislación de la Santa Sede, pero es poco probable que se quiera repetir la experiencia.
El nuevo Papa saldrá de entre el Colegio Cardenalicio, así lo cree el sacerdote don Eduardo Baura, profesor de derecho canónico de la Pontificia Universidad de la Santa Croce y consultor de la Congregación para los Obispos.
En un encuentro en Roma con periodistas, y en una posterior entrevista a El Debate, explicó que la Sede Vacante y el Cónclave están regulados por la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, de 1996, en tiempos de San Juan Pablo II, con modificaciones de Benedicto XVI. Asimismo, las reglas del Cónclave se establecen en el Ordo.
La Iglesia está en Sede Vacante. ¿Qué significa eso?: «la Cátedra de Pedro está, pero no hay ninguna persona física que la ocupe».
Es decir, no se pueden desempeñar las funciones específicas del Romano Pontífice. Ese es el motivo, por ejemplo, por el que «se ha aplazado la canonización de Carlo Acutis, porque no está el Papa para presidir la canonización, y debe presidirla el Papa».
Un dato importante: tras la muerte del Papa se destruye el anillo del pescador, «que no es algo simbólico, si no, que es un modo de cerrar el pontificado».
Por otro lado, «hay cuestiones específicas del gobierno de la Iglesia que no están reservadas al Papa, pero que corresponden a la Santa Sede».
Con todo, «durante la Sede Vacante no se pueden modificar leyes en vigor ni dar leyes nuevas, no se puede innovar nada, pero sí hacer frente a las necesidades de gobierno que surgen durante este período».
Esto es, «el colegio de cardenales no tiene potestad alguna sobre cuestiones correspondientes al Romano Pontífice».
En cuanto al Cónclave, «hay dos tipos de congregaciones de cardenales: la congregación general y las congregaciones particulares. La congregación general incluye a todos los cardenales excepto los que no son electores, es decir, mayores de 80 años. Las congregaciones particulares están presididas por el Camarlengo y están formadas por él y otros tres cardenales».
En el próximo Cónclave se producirá un curioso problema logístico resultado de las características de este pontificado, y es que hay carencia de habitaciones para los cardenales en Casa Santa Marta durante el Cónclave, porque toda la planta ocupada por el Papa Francisco ahora está cerrada y son 120 cardenales.
Más allá de la anécdota, Cónclave significa «cerrado con llave», esto es, que nadie puede ni entrar ni salir hasta la elección del nuevo Pontífice
«La elección viene con la mayoría de dos tercios». Si al finalizar la última votación no hay Papa, hay una última vuelta en la que se vota únicamente a los dos cardenales que más votos han recibido, también por dos tercios. «¿Por qué dos tercios? Para garantizar que el Papa electo tenga un consenso importante para garantizar la unidad de la Iglesia», explica don Eduardo Baura.
Habrá que tener paciencia. Los tiempos de la Iglesia no son los de los medios de comunicación y aunque no hay que esperar un Cónclave larguísimo (en el siglo XII hubo una sede vacante que duró hasta dos años), los cardenales tampoco van a darse prisa.
–Antes hablaba del caso de Urbano VI, un Papa que no era cardenal y en cuyo pontificado se produjo el cisma de occidente. ¿Podría salir de este Cónclave elegido Papa un no cardenal?
–Podría ser elegido, está previsto, pero no es nada probable. Yo creo que será uno de los cardenales.
–Comentaba también que hay un problema de unidad dentro de la Iglesia, ¿podría explicarlo un poco más?
–En realidad, es un problema que ha habido siempre, y nuestro señor Jesucristo ha rezado por la unidad de la Iglesia. Actualmente se ve falta de unidad y a veces, quizás, un poco fomentada por algunos medios de comunicación que tienden a polarizar y a etiquetar. Es habitual oír que si una persona es conservadora, tradicionalista o progresista.
En realidad, la Iglesia es una, la Iglesia tiene que seguir siempre la Tradición y la Tradición es ‘traditio’, es entregar lo que recibe, el depósito de la fe, que se va entregando de generación en generación, de pontificado en pontificado. Por tanto, tiene que amar la Tradición, como es lógico, pero también tiene que progresar, tiene que evangelizar al mundo contemporáneo.
Es muy importante superar este tipo de divisiones sobre fáciles etiquetas. Esto, por otra parte, es función del Romano Pontífice. Siendo Papa, es decir, el padre común de toda la Iglesia, da unidad en la Iglesia.
–Dijo que el Papa es el vicario de Cristo, no es Cristo. ¿Qué quiere decir?
–Lo que quería decir era que la función del Papa es la de sucesor de san Pedro y es el pastor universal en esta Tierra y hace las veces de Jesucristo como pastor. Pero, lógicamente, no es Jesucristo. Por tanto, quien ocupa la sede de Pedro tiene que ser lo más idóneo posible y rezamos para que lo sea. Pero no podemos esperar de él que sea perfecto, porque será un hombre que tendrá límites y defectos como todos los hombres, y como tuvo, por otra parte, San Pedro.
Por lo tanto, no hay que tener falsas esperanzas de que sea un Papa, por decir así, «supermán», y que resuelva todos los problemas de la Iglesia. Lo que tenemos que hacer es rezar para que desempeñe lo mejor posible su función sabiendo que quien dirige la Iglesia es el Espíritu Santo.
–¿Cómo ha vivido estos días el fallecimiento del Papa Francisco?
–No es la primera vez que vivo una Sede Vacante desde aquí, desde Roma, pero lógicamente son siempre momentos muy especiales. En el fondo, la Iglesia es una familia y el Papa, el nombre ya lo dice, es el padre, es el papá de toda la Iglesia. Entonces, es como cuando en una familia falta el padre.
Es la Sede Vacante, y, también, se piensa en un futuro inmediato quién será el nuevo Papa. Yo creo que la reacción de todo católico tiene que ser la de rezar por el alma del Papa, aunque esperemos que ya esté gozando de Dios en el cielo, y rezar por el próximo Papa.
–¿Qué podemos esperar del Cónclave? ¿Será un Cónclave largo o se resolverá de forma rápida?
–Esto es francamente difícil, no tengo el don de profecía. De un lado, las reuniones de Congregaciones Generales de Cardenales en estos días tiene como función, en cierto modo, el Cónclave, porque es la ocasión que tienen los cardenales de conocerse en reuniones y en ese sentido puede acelerar un poco el Cónclave.
Pero, sin que dure muchísimo, como ha durado otras veces, cuando hubo Sede Vacante durante mucho tiempo, no creo que haya que tener especial prisa. Que dure unos cuantos días para que se piense bien, porque es una elección importantísima. No hay que tomar prisa a los Cardenales y que se tomen el tiempo necesario.