«En cada uno de nosotros hay algo de Marta y algo de María», dijo León XIV la mañana del 21 de julio, durante su visita a la residencia «Santa Marta», donde saludó a un grupo de religiosas y ancianas con las que compartió cantos, oración y palabras de aliento. El Pontífice subrayó el valor de la fe vivida desde la contemplación, invitándolas a «aprovechar esta etapa de la vida para vivir más como María: escuchando al Señor, cultivando la oración».
Agradeció además sus plegarias, que calificó como «más importantes de lo que imaginamos», y recordó que «la edad no importa», porque «Jesús quiere acercarse a nosotros, se hace nuestro huésped, y nos llama a ser testigos, sin importar si somos jóvenes o no tanto».