León XIV bendice a un bebé al llegar a la audiencia general en la plaza de San Pedro
Audiencia General
León XIV: «En la Resurrección encontramos respuesta a nuestra sed de significado»
El Papa ofreció una catequesis invitando a la Iglesia a entender que de manera profunda y sin «irenismo o sentimentalismo», «todos los días es Pascua»
La Audiencia General de este miércoles, 5 de noviembre, no fue un mero repaso a un episodio bíblico, sino una inmersión en la certeza que sostiene toda la fe: la Resurrección de Jesús no pertenece a un pasado lejano, sino que se establece como el misterio central, el «eje de la vida del cristiano en torno al cual giran todos los demás eventos».
El Papa ofreció una catequesis invitando a la Iglesia a entender que de manera profunda y sin «irenismo o sentimentalismo», «todos los días es Pascua». Esta presencia constante se realiza de modo pleno en la celebración eucarística, cumpliendo la promesa del Señor resucitado: «Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos» (Mt 28,20).
La inquietud humana frente al límite
León XIV se adentró en la filosofía del ser, reconociendo la tensión inherente a la existencia humana: la vida está entrelazada con el dolor, el sufrimiento y la tristeza, pero el corazón «anhela la plenitud, una felicidad profunda».
Para ilustrar este dinamismo de búsqueda constante, el Santo Padre citó a santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), quien profundizó en el misterio de la persona humana. Según la filósofa, «el ser humano anhela siempre volver a recibir el don de la existencia, para poder alcanzar lo que el instante le da y, al mismo tiempo, le quita».
Esta tendencia al infinito y a lo eterno choca frontalmente con la experiencia ineludible de la muerte, anticipada por los fracasos y las pérdidas. El discurso no eludió la fragilidad humana, recordando la advertencia de san Francisco de Asís en el Cántico del hermano sol: de la muerte «ningún hombre viviente puede escapar».
Del Via Crucis a la «Via Lucis»
Ante esta «frágil humanidad» y la vida marcada por hechos que a menudo parecen «confusos, inaceptables, incomprensibles» —como el mal y el sufrimiento—, la Pascua se presenta como «la medicina y curación».
El Pontífice enfatizó que la perspectiva de la Pascua «transfigura en Via Lucis» el Via Crucis. «La Pascua no elimina la cruz, sino que la vence en el duelo prodigioso que ha cambiado la historia humana», aseguró. El camino de la fe, al meditar el misterio de la Resurrección, permite a los cristianos encontrar «respuesta a nuestra sed de significado» y alimenta la esperanza frente a los desafíos que se presentan a nivel personal.
La Resurrección, insistió el Papa, no es una mera teoría ni una idea, sino el «Acontecimento que fundamenta la fe». Esta esperanza pascual no defrauda y creer verdaderamente en ella a través del camino cotidiano implica «revolucionar nuestra vida». El objetivo final es ser transformados para poder, a su vez, «transformar el mundo con la fuerza suave y valiente de la esperanza cristiana».