León XIV saluda a la multitud desde el papamóvil al llegar para oficiar la Santa Misa
En Papa lee su homilía en francés e inglés: «Hay pan para todos si se da a todos y no se toma con una mano que acapara»
Ante una multitud congregada en el Japoma Stadium de Douala, Camerún, el Pontífice reclama justicia social y pide a los jóvenes africanos que sean «protagonistas del futuro» rechazando la violencia y la corrupción
En una de las etapas más significativas de su viaje apostólico por África, el Papa León XIV ha presidido una multitudinaria misa en el Japoma Stadium de Douala. Durante su homilía, centrada en el pasaje evangélico de la multiplicación de los panes y los peces, el Santo Padre ha predicado un mensaje sobre la solidaridad, la responsabilidad política y la esperanza cristiana en una tierra marcada por profundos contrastes.
Los fieles asisten a la Santa Misa oficiada
El milagro de compartir
Partiendo de la desproporción entre la gran multitud y los escasos cinco panes y dos peces, León XIV ha recordado que Jesús plantea hoy la misma pregunta que a sus discípulos: «¿Cómo resolvéis vosotros este problema?». Esta interpelación, según el Papa, no solo se dirige a los pastores de la Iglesia, sino también a los padres de familia y a quienes ostentan responsabilidades sociales y políticas.
El Pontífice ha subrayado que el verdadero milagro ocurre en el gesto de compartir: «Hay pan para todos si se da a todos. Hay pan para todos si se lo toma no con una mano que acapara, sino con una mano que da». En este sentido, ha criticado el desperdicio y la avaricia, señalando que, cuando la comida pasa por las manos de Cristo para ser distribuida, esta no se raciona por emergencia ni se roba por disputa, sino que sobreabunda.
El alimento del alma y la justicia
Más allá de la necesidad material, León XIV ha insistido en que el ser humano tiene «hambre de paz, de libertad y de justicia». Por ello, ha definido cada gesto de solidaridad y perdón como un «bocado de pan» para una humanidad necesitada de cuidados. Sin embargo, ha advertido que el alimento del cuerpo debe ir unido al alimento del alma, que es Cristo en la Eucaristía, el único capaz de sostener la conciencia en las «tinieblas del sufrimiento».
Una niña y varias mujeres agitan banderas del Vaticano
En un llamamiento a las nuevas generaciones, a quienes ha llamado «hijos amados de la tierra de África», el Papa les ha instado a multiplicar sus talentos con tenacidad y fe. Ante la realidad de la pobreza material y espiritual en Camerún, les ha pedido no ceder al desánimo ni a las «ganancias fáciles» que prometen el abuso y la violencia, los cuales solo consiguen «endurecer el corazón».
«Sean protagonistas del futuro», ha exhortado el Papa, animándoles a no dejarse arrastrar por tentaciones que malgastan las energías. Ha recordado que la misión de todo cristiano es «dejar huella», trazando signos de justicia y paz en una tierra «que sufre y está oprimida».