El Papa León XIV saluda a la multitud durante la audiencia general semanal en la Plaza de San Pedro en el Vaticano
El Papa señala a la Eucaristía como el «antídoto» contra las divisiones que amenazan al mundo
León XIV prosigue su ciclo de catequesis sobre el Concilio Vaticano II centrada en la Liturgia y subraya que al recibir el Cuerpo de Cristo «nos convertimos en lo que recibimos»
En la audiencia general de este miércoles 24 de junio, festividad de san Juan, el Papa ha continuado con sus catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II, centrándose en la Constitución Sacrosanctum Concilium (SC) sobre la sagrada Liturgia. Durante su alocución, el Pontífice ha destacado que la Eucaristía no es solo un rito, sino un «poderoso antídoto» contra los fermentos de división «que amenazan nuestro mundo, nuestras comunidades, nuestras familias, nuestro corazón».
«Sed lo que recibís»
Retomando las enseñanzas de San Agustín, el Santo Padre ha recordado a los fieles que formar parte de la mesa del Señor implica una transformación: «Recibiéndolo en su Palabra y en la Eucaristía nos convertimos en lo que recibimos». Al pronunciar el «Amén» ante el Cuerpo de Cristo, el cristiano rubrica su compromiso de ser miembro vivo de su Cuerpo, pasando de la decadencia del pecado a una vida nueva.
León ha definido la Eucaristía como el «sacramento del Reino que viene» y el «Pan del camino» que conduce a la patria celeste, enseñando a los creyentes a adoptar el estilo de vida de Jesús, marcado por el don gratuito de sí mismo.
La unidad entre la Palabra y el Altar
Otro de los puntos de la audiencia ha sido la insistencia del Papa en la unidad de la Misa. La Liturgia de la Palabra y la Liturgia Eucarística están tan íntimamente unidas que constituyen «un solo acto de culto». En este sentido, ha recordado que el contacto con la Biblia no debe ser un mero «saber intelectual», sino una acogida de la Palabra viva que nutre al mismo tiempo que el Pan eucarístico.
El Papa ha puesto en valor la reforma litúrgica que permitió abrir con mayor amplitud los «tesoros de la Biblia» a través del Leccionario, que recoge todas las Lecturas bíblicas para las celebraciones litúrgicas. Tal amplitud se ha extraído «de la fuente más pura de la Tradición viviente», que combina la «sana tradición» con «el camino a un progreso legítimo».
Citando el capítulo II de la Constitución, el Santo Padre ha reafirmado que la Eucaristía es un «signo de unidad y vínculo de caridad». El Papa ha incidido en que los fieles ofrecen el Sacrificio «no sólo por manos del sacerdote, sino juntamente con él». Bajo esta perspectiva, «la Eucaristía es la forma del sacrificio espiritual de los cristianos», funcionando como un camino tanto para la unión con Dios como para la unión recíproca entre los hermanos.
Por eso ha concluido su intervención haciendo un llamamiento a acudir con fe a esta «fuente de vida divina» para que el misterio celebrado transforme realmente el corazón de los creyentes.