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León XIV saluda a la multitud durante la audiencia general semanal en la basílica de San Pedro

León XIV saluda a la multitud durante la audiencia general semanal en la basílica de San PedroAFP

El Papa reivindica la participación activa de los fieles en la Misa: «No puede sustituirse por una presencia meramente virtual»

Durante la audiencia general, el Pontífice ha recordado que el domingo es el «fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico»

Este miércoles, el Papa ha dedicado su catequesis al significado del año litúrgico, basándose en la Constitución conciliar Sacrosanctum Concilium. Ante los fieles congregados, el Santo Padre ha subrayado que el ciclo de celebraciones cristianas no debe entenderse como una simple conmemoración histórica, sino como una realidad presente y transformadora.

Haciendo eco de las palabras de Pío XII, el Pontífice ha insistido en que el año litúrgico «no es una representación fría e inerte de cosas que pertenecen a tiempos pasados, ni un simple y desnudo recuerdo de una edad pretérita». Por el contrario, ha explicado que es el medio por el cual «el año litúrgico es Cristo mismo que persevera en su Iglesia y que prosigue aquel camino de inmensa misericordia».

Como ha explicado el Sucesor de Pedro, el objetivo fundamental de este ciclo es permitir que los fieles se pongan en contacto con los misterios de la salvación y vivan de ellos. «El encuentro con Jesús, que murió y resucitó por nosotros, es el fin que la Iglesia persigue siempre», ha señalado, situando el misterio pascual en el centro de toda celebración.

El domingo: la fiesta primordial

León XIV ha recordado con especial énfasis que el domingo es el «fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico», definiéndolo como la «fiesta primordial». Citando a San Juan Pablo II, ha descrito este día como una «flecha recta» que atraviesa los siglos orientando a la humanidad hacia la segunda venida de Cristo.

En este sentido, el Papa ha hecho un llamamiento a la santificación del domingo a través de la Eucaristía y el convenire in unum (reunirse en uno). Ha sido claro al afirmar que la asamblea de fieles «no puede sustituirse por una presencia meramente virtual, ni se reduce a una reunión meramente pasiva», pues requiere la participación activa de los fieles. «En este sentido, –ha añadido– os animo a todos a crear las mejores condiciones posibles para que también puedan participar en la Santa Misa aquellos que los domingos no tienen la posibilidad de ausentarse del trabajo».

A lo largo de su intervención, el Pontífice ha repasado cómo el calendario cristiano ha ido incorporando la Pascua anual —«la máxima solemnidad»—, la Cuaresma, el ciclo de Navidad y la veneración a la Virgen María y los santos. Según el Papa, esta estructura propone una «pedagogía de la historia de la salvación» que guía al creyente desde la espera del Mesías hasta la gloria futura.

Finalmente, el Santo Padre ha concluido afirmando que «el año litúrgico constituye el principio inspirador y el marco de referencia esencial de toda acción pastoral», instando a los fieles a profundizar cada vez más en la actualidad salvífica del misterio de Cristo.

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