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El retrato de León XIV entre los Papas devotos a la Madre del Buen ConsejoVatican News

Pintado a cinco metros de altura y sobre yeso: así es el nuevo retrato al fresco de León XIV en su santuario favorito

El Pontífice desveló la obra del pintor Marco Innocenzi en la Basílica de Nuestra Señora del Buen Consejo en Genazzano, completando una centenaria tradición iconográfica que le une a predecesores como Pío IX, Juan XXIII o San Juan Pablo II

Durante su visita a la Basílica de Nuestra Señora del Buen Consejo en Genazzano, en la tarde de ayer, 7 de septiembre, en la víspera de la festividad de la Natividad de la Santísima Virgen María, el Pontífice desveló un fresco que lo representa en actitud de oración ante el venerado icono de la Madre del Buen Consejo, antes de proceder a la celebración de la Santa Misa.

La obra, que ha sido realizada por el pintor y grabador Marco Innocenzi, ocupa el último espacio que quedaba disponible en los muros de la Capilla de la Virgen. Con este gesto, se da continuidad a una arraigada tradición iconográfica que conmemora a los sucesivos Vicarios de Cristo que han peregrinado a este célebre santuario de la periferia romana a lo largo de los siglos.

El pintor Marco Innocenzi junto al fresco que retrata a León XIVVatican News

Un vínculo espiritual forjado en la juventud

Para León XIV, esta visita no representa un acto protocolario más, sino la expresión de una devoción íntima y constante cultivada desde su juventud. Tal y como narra el portal de noticias vaticano, el propio Robert Francis Prevost estrechó sus lazos con la Madre del Buen Consejo al ingresar en la orden agustina, concretamente en la Provincia del Medio Oeste estadounidense (con sede en Chicago), la cual se encuentra bajo el patrocinio de esta advocación.

Posteriormente, durante sus años de formación teológica en Roma, las escapadas del joven religioso al santuario del Lacio eran habituales. Tan hondo es este vínculo que, tan solo dos días después de ser elegido Sucesor de Pedro, León XIV eligió precisamente Genazzano como el destino de su primera salida pública fuera de los muros vaticanos, encomendando entonces el inicio de su ministerio petrino a la protección de la Virgen.

El rigor de la pintura al fresco tradicional

La ejecución del retrato ha supuesto un reto tanto técnico como espiritual para el pintor Marco Innocenzi, antiguo restaurador de los Museos Vaticanos. Con la asistencia de la artista Fabiola Mercandetti y la colaboración de Massimo Ambrosini para las modificaciones de los andamios, Innocenzi ha trabajado durante meses bajo la supervisión de una comisión encabezada por la directora de los Museos Vaticanos, Barbara Jatta.

La pintura se ubica a una altura de aproximadamente cinco metros del suelo de la capilla, lo que requirió una compleja planificación de la perspectiva para adaptar la figura papal al ángulo de visión de los fieles. Realizada según las estrictas exigencias de la técnica tradicional del fresco, la obra se dividió en doce secciones de yeso, pintándose cada una en el transcurso de una única jornada de trabajo. «En estos meses me he dado cuenta de que un artista de frescos nunca está solo. Siempre se necesita ayuda», confesó Innocenzi, quien convivió estrechamente con la comunidad agustina de Genazzano durante la realización del proyecto.

El fresco retrata al Santo Padre de perfil, con la mirada fija en el icono de la Virgen. Como un significativo detalle, el reclinatorio sobre el que se apoya muestra el escudo de armas de León XIII. Fue precisamente este último Papa quien, impulsado por una profunda devoción infantil, elevó el santuario a la categoría de basílica menor romana en 1903 y promovió de manera decisiva la extensión de su culto a toda la Iglesia universal.

En la estela de los Papas peregrinos

Con la incorporación de este retrato, León XIV pasa a formar parte de la historia visible de una capilla repleta de memoria eclesial. En sus muros reposan las efigies de otros Pontífices que acudieron a Genazzano en momentos cruciales. Entre ellos se encuentra Urbano VIII, quien peregrinó en 1630 para implorar la protección de la Virgen ante la peste que asolaba Italia; el Beato Pío IX, ferviente devoto de esta advocación, que acudió como peregrino el 15 de agosto de 1864; Juan XXIII, retratado tras su visita de agosto de 1959; y San Juan Pablo II, inmortalizado también en actitud de oración ante el icono mariano. Asimismo, la capilla conserva una placa conmemorativa de la Santa Misa que allí celebró San Juan Bosco en el año 1858.

El acontecimiento coincide además con un hito histórico para el templo: la celebración del 130 aniversario de la proclamación de la Virgen del Buen Consejo como Patrona de Albania y de todos los albaneses, dictada también por León XIII. Con motivo de esta efeméride, la basílica ha sido declarada Iglesia Jubilar.