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Comer rápido o masticar de forma insuficiente incrementa el riesgo de que un alimento obstruya las vías respiratoriasGetty Images

Atragantamiento en casa: cómo actuar si estás solo y no puedes respirar

Se trata de una de las situaciones más angustiantes que puede sufrir una persona

Comer con rapidez, masticar de forma insuficiente o llevar a la boca trozos grandes de comida incrementa el riesgo de que un alimento obstruya las vías respiratorias y provoque un atragantamiento, impidiendo la respiración. Se trata de una de las situaciones más angustiantes que puede sufrir una persona, especialmente cuando ocurre en soledad y sin posibilidad de recibir ayuda inmediata. Conocer cómo actuar ante estos casos resulta clave para prevenir consecuencias fatales.

Miguel Assal, reconocido experto en gestión de emergencias y divulgador de contenido en redes, explica que si aún se puede hablar o respirar, lo recomendable es toser y buscar ayuda, en el caso de poder hablar llamar a los servicios de emergencia. Cuando el afectado se lleva las manos al cuello —el gesto universal del atragantamiento— significa que las vías respiratorias están completamente bloqueadas. ¿Qué hacer entonces?

Auto maniobra de desobstrucción

Assal explica en un vídeo como realizar de inmediato la auto maniobra de desobstrucción, también conocida como maniobra de Heimlich. Para ello, el experto aconsejan apoyarse con fuerza en el borde de una silla, colocando la parte superior del abdomen –entre el ombligo y el esternón– contra el respaldo o el filo del asiento (ni demasiado fino ni alto).

La presión debe ejercerse de manera rápida y enérgica sobre esa zona dolorosa, con el objetivo de generar la fuerza suficiente para expulsar el objeto que bloquea las vías respiratorias.

Maniobra de Heimlich

La maniobra de Heimlich, también conocida como compresiones abdominales, es un procedimiento de primeros auxilios que puede salvar vidas en situaciones de asfixia por obstrucción de las vías respiratorias en personas adultas. Su aplicación requiere seguir una serie de pasos concretos y precisos que garanticen su eficacia y seguridad.

En primer lugar, es imprescindible situarse justo detrás de la persona que presenta signos de atragantamiento. En el caso de que el rescatador se encuentre a una altura considerablemente inferior, será necesario utilizar algún elemento que le permita alcanzar el nivel adecuado para ejecutar la técnica correctamente.

Una vez en posición, se debe colocar el puño cerrado sobre el abdomen de la persona afectada. Este debe situarse justo por encima del ombligo, en la línea media del torso. La otra mano debe colocarse encima del puño para asegurar firmeza en el movimiento.

A continuación, se debe inclinar levemente hacia delante el cuerpo de la víctima, con el objetivo de facilitar la expulsión del objeto que obstruye las vías respiratorias. Desde esa posición, hay que aplicar una presión enérgica y controlada hacia dentro y hacia arriba. Esta compresión tiene como finalidad ejercer una presión súbita sobre el diafragma, generando una especie de «tos artificial» que empuje el cuerpo extraño hacia el exterior.

Es fundamental mantener la calma y repetir la maniobra cuantas veces sea necesario hasta lograr la desobstrucción de las vías respiratorias. En todo momento, debe observarse si la persona logra expulsar el objeto y recuperar la respiración con normalidad.

Esta técnica ha demostrado ser una herramienta eficaz en emergencias domésticas y públicas, siempre que se aplique correctamente. Por ello, se recomienda a la población familiarizarse con estos procedimientos, que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte en situaciones críticas.

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