Las expresiones faciales forman parte de nuestro lenguaje corporal
Cómo funciona el cerebro para crear expresiones faciales
Las expresiones faciales forman parte de nuestro lenguaje corporal
Desde niños hemos aprendido a leer las expresiones faciales de nuestros mayores. La dulzura de una madre al coger en brazos a su pequeño, la alegría de las primeras palabras, la cara de enfado de los progenitores ante una trastada o el disgusto y preocupación de los padres ante malos resultados escolares. Y es que, como explica Winrich Freiwald, investigador de la Universidad Rockefeller, los rostros son tan importantes para la comunicación social que hemos desarrollado neuronas especializadas para reconocerlos: «Cuando un bebé te sonríe, es casi imposible no devolverle la sonrisa. Esta reacción espontánea a una expresión facial forma parte del intercambio que nos permite comprender las emociones y los estados mentales del otro».
Ahora, Freiwald y su equipo del Laboratorio de Sistemas Neuronales han centrado su atención en cómo interactúan los circuitos neuronales del cerebro y los músculos faciales para, por ejemplo, formar una sonrisa. En una investigación, publicada en Science, el equipo de Freiwald ha descubierto una red motora facial y los mecanismos neuronales que la mantienen en funcionamiento.
En este primer estudio sistemático de los mecanismos neuronales del control del movimiento facial, descubrieron que tanto las regiones cerebrales de nivel inferior como las de nivel superior participan en la codificación de diferentes tipos de gestos faciales, contrariamente a las suposiciones tradicionales. Durante mucho tiempo se había creído que estas actividades estaban segregadas, con las expresiones emocionales (como devolver una sonrisa) originándose en el lóbulo frontal medial y las acciones voluntarias (como comer o hablar) en el lóbulo frontal lateral.
«Teníamos una buena comprensión de cómo se reciben los gestos faciales, pero ahora tenemos una comprensión mucho mejor de cómo se generan», dice Freiwald.
Por su parte Geena Ianni, coautora principal del estudio añade: «Encontramos que todas las regiones participaban en todos los tipos de gestos faciales, pero operan en sus propias escalas de tiempo distintas, lo que sugiere que cada región es especialmente adecuada para el 'trabajo' que realiza».
De dónde vienen las expresiones faciales
Nuestra necesidad de comunicarnos mediante expresiones faciales es profunda; de hecho, llega hasta el tronco encefálico. Allí se encuentra el llamado núcleo facial, que alberga las motoneuronas que controlan los músculos faciales. Estas también se proyectan hacia múltiples regiones corticales, incluyendo diferentes áreas de la corteza frontal, lo que contribuye tanto a la función motora como al pensamiento complejo.
El doctor Paul Ekman se cuenta entre los pioneros en el estudio de las expresiones faciales asociadas a las emociones humanas. Su trabajo, desarrollado a través de observaciones en múltiples culturas alrededor del mundo, le permitió establecer que existen siete expresiones faciales básicas que son universales, es decir, compartidas por todos los seres humanos independientemente de su origen cultural o geográfico.
Expresiones faciales universales
- Ira, fácilmente reconocible por la tensión en el rostro: los labios aparecen apretados o contraídos, las cejas descienden con fuerza y los párpados se elevan ligeramente, generando una mirada intensa. Esta reacción refleja una emoción relacionada con la defensa, la frustración o el sentimiento de injusticia.
- Miedo, por su parte, se manifiesta mediante una apertura de la boca y una notable elevación de los párpados y las cejas. Estas señales revelan un estado de alarma y preparación ante una amenaza potencial.
- Disgusto se percibe en la arruga que se forma en la nariz, las cejas fruncidas y los labios flojos o retraídos, especialmente el labio superior, que se alza en señal de repulsión. Esta expresión suele surgir ante estímulos que el cuerpo rechaza instintivamente.
- Felicidad, el rostro se transforma: las comisuras de los labios se elevan, las mejillas se alzan y aparecen las arrugas características alrededor de los ojos, comúnmente conocidas como «patas de gallo». A esto se suma la tensión muscular en el área ocular, lo que da autenticidad a la sonrisa.
- En la tristeza, adopta una configuración muy distinta. Las comisuras de los labios tienden a caer, los párpados se muestran caídos y las esquinas internas de los ojos se elevan, produciendo una expresión melancólica que suele asociarse con la pérdida o el dolor emocional.
- En cuanto a la sorpresa, esta se caracteriza por la apertura de la boca, la elevación simultánea de cejas y párpados, y la dilatación de las pupilas. Es una reacción automática ante un evento inesperado, ya sea positivo o negativo.
- El desprecio se distingue de las otras expresiones por ser asimétrico. Se muestra en una sola parte del rostro, con una comisura del labio tirante y estirada hacia atrás, mientras que los ojos permanecen en una posición neutral. Esta manifestación facial comunica superioridad o desdén hacia otra persona o situación.