La realidad es que la herencia es poligénica
Bienestar
¿El pelo se hereda del padre o de la madre? La respuesta de la ciencia
El gen del receptor de andrógenos, uno de los principales responsables de la alopecia androgenética, se encuentra en el cromosoma 'X'
Si alguna vez has escaneado con preocupación la coronilla de tu padre o has analizado el flequillo de tu abuelo materno para predecir tu futuro capilar, no estás solo. Durante décadas, la sabiduría popular ha sentenciado que la calvicie se hereda exclusivamente de la madre. Sin embargo, en este 2026, la genética moderna nos dice que el destino de nuestra cabellera es un puzle mucho más repartido y complejo.
Es cierto que existe una base científica para mirar a la familia materna. El gen del receptor de andrógenos, uno de los principales responsables de la alopecia androgenética, se encuentra en el cromosoma 'X'.
Dado que los hombres heredan este cromosoma únicamente de sus madres, un 'X' con predisposición a la caída tiene un impacto directo. Pero cuidado, este es solo uno de los más de 200 genes que intervienen en la salud capilar.
La realidad es que la herencia es poligénica. Esto significa que heredamos instrucciones sobre el grosor, la densidad, el color y la textura de ambos progenitores. Si tu padre tiene una melena envidiable pero los hermanos de tu madre perdieron el pelo a los 20, tienes papeletas para la calvicie, pero no una sentencia firme.
Los genes autosómicos (aquellos que no están en los cromosomas sexuales) se heredan al 50 % de cada lado y pueden anular o potenciar la herencia del cromosoma X.
La ruleta genética
En cuanto al aspecto visual, el color suele seguir reglas de dominancia (el oscuro sobre el claro), pero la textura es diferente. La forma del pelo (rizado, liso u ondulado) presenta lo que la ciencia llama dominancia incompleta: si heredas un gen de pelo rizado y otro liso, lo más probable es que tu melena sea un término medio, es decir, ondulada.
No todo está escrito en el ADN. En la actualidad sabemos que la epigenética (factores externos como el estrés, la alimentación o la contaminación) puede «encender» o «apagar» ciertos genes capilares. Por tanto, aunque tus genes digan una cosa, tu estilo de vida tiene la última palabra sobre cuánto tiempo permanecerá ese pelo en tu cabeza.