El ejercicio mejora la coordinación y la conexión muscular del cuerpo

El ejercicio mejora la coordinación y la conexión muscular del cuerpoGetty Images

Diez minutos de ejercicio al día, tumbado, bastan para mejorar el equilibrio en dos semanas

Un programa de ejercicios mejora la coordinación y la conexión muscular del cuerpo

Un programa de ejercicios diarios de apenas diez minutos, realizado en posición tumbada, puede mejorar el equilibrio, la flexibilidad y la agilidad en tan solo dos semanas. Así lo concluye un ensayo clínico que analiza los efectos de una rutina diseñada para coordinar la estabilidad del tronco con el control de las extremidades inferiores.

El estudio de la Universidad de Tokio, publicado en la revista PLoS One parte de un principio básico del control postural: la correcta alineación de la cabeza, el tórax y la pelvis, segmentos corporales con mayor masa, es esencial para mantener la estabilidad biomecánica. Esta alineación depende, a su vez, de la acción coordinada de las extremidades inferiores durante la postura y el movimiento.

En este contexto, los investigadores desarrollaron un programa de ejercicios en decúbito supino —es decir, en posición tumbada boca arriba— con el objetivo de mejorar la integración neuromuscular entre el tronco y las piernas.

Dos ensayos con resultados coincidentes

La investigación se estructuró en dos experimentos. El primero, un ensayo cruzado aleatorizado, contó con la participación de 17 hombres sanos, que completaron tanto la fase de intervención como la de control. En este caso, se evaluaron parámetros como la fuerza de agarre, la flexibilidad del tronco, la resistencia abdominal, el salto de longitud, la agilidad lateral y la velocidad en carrera, además del equilibrio estático mediante pruebas específicas.

El segundo experimento, con un diseño pre-post, incluyó a 22 participantes —hombres y mujeres— y se centró en el análisis del equilibrio dinámico a través del movimiento lateral. En ambos casos, los participantes realizaron el mismo programa: una rutina diaria de diez minutos durante dos semanas basada en movimientos controlados en posición supina.

Mejora del equilibrio y la flexibilidad

Los resultados mostraron mejoras significativas en el equilibrio estático, en la coordinación durante el movimiento lateral y en la flexibilidad del tronco. Sin embargo, no se observaron cambios relevantes en la fuerza muscular ni en pruebas relacionadas con la potencia física.

Estos datos sugieren que este tipo de ejercicios, pese a su corta duración, pueden ser eficaces para mejorar el control postural y la movilidad en personas sanas.

Los autores –Aya Atomi, Tomoaki Atomi, Yoriko Atomi– destacan que este enfoque, además de ser sencillo y seguro desde el punto de vista biomecánico, podría tener aplicaciones en la prevención de caídas y en programas de rehabilitación en fases iniciales.

En conjunto, el estudio pone de relieve la importancia de diseñar rutinas que integren la estabilidad del tronco con la coordinación de las extremidades inferiores, un aspecto clave para mantener la autonomía funcional y la calidad de vida.

Programa de ejercicio

Programa de ejercicios

Programa de ejerciciosAtomi et al., 2026, PLOS One, CC-BY 4.0

El plan se compone de tres bloques principales orientados a reforzar distintas áreas del cuerpo.

Trabajo abdominal por zonas

El primer ejercicio se centra en la musculatura abdominal. Para realizarlo, los participantes flexionan las rodillas y colocan las manos sobre el abdomen, aplicando una ligera presión con las yemas de los dedos. A continuación, contraen los músculos abdominales durante cinco segundos antes de relajarlos.

El abdomen se divide en nueve áreas —distribuidas alrededor de las costillas inferiores, el pubis y las crestas ilíacas—, sobre las que se repite el ejercicio tres veces en cada una de ellas. Este trabajo permite una activación más precisa y segmentada de la musculatura.

Conexión entre tronco y extremidades

El segundo bloque busca mejorar la coordinación entre el tronco y la parte inferior del cuerpo. En este caso, los participantes, con las rodillas flexionadas y las manos sobre el abdomen, inclinan la pelvis hacia atrás mientras mantienen la contracción abdominal. Posteriormente, activan los extensores de la cadera en un movimiento similar al de un puente, elevando ligeramente las caderas del suelo. La contracción se mantiene durante cinco segundos y se repite diez veces.

Coordinación de las extremidades inferiores

El tercer ejercicio está orientado a mejorar el control y la coordinación de las piernas. Desde una posición tumbada, los participantes flexionan una rodilla a 90 grados mientras mantienen la otra pierna extendida.

A continuación, realizan un movimiento controlado de extensión de cadera y rodilla, deslizando suavemente el talón por el suelo y manteniendo la posición del tobillo. Una vez extendidas completamente las piernas, empujan los talones hacia fuera durante cinco segundos antes de relajar. El ejercicio se repite de forma alterna tres veces con cada pierna.

Como complemento, el programa incluye un ejercicio de movilidad y control de los dedos de los pies. Con las piernas extendidas, se realizan movimientos similares al juego de «piedra, papel o tijera», alternando entre apretar los dedos, separarlos o levantar el dedo gordo. Esta secuencia se repite cinco veces.

En conjunto, este protocolo propone una rutina centrada en el control muscular, la estabilidad y la coordinación, aspectos clave tanto para la prevención de lesiones como para la mejora del rendimiento físico.

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