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En verano, las chanclas sustituyen a los zapatos cerrados

El doctor Ángel Villamor da tres recomendaciones para elegir el calzado adecuado en verano

Las chanclas obligan a los dedos a realizar un esfuerzo constante para mantener el calzado sujeto

Con la llegada del calor, los pies también buscan comodidad y libertad. Las chanclas, sandalias y alpargatas sustituyen a los zapatos cerrados, pero esta elección, aparentemente inofensiva, puede convertirse en una de las principales causas de dolor podal durante los meses estivales.

Según explica el Dr. Ángel Villamor, director de la Clínica iQtra, durante el verano aumenta el número de consultas relacionadas con molestias en los pies que no están provocadas por lesiones deportivas o accidentes, sino por el uso continuado de un calzado inadecuado. «Cada año vemos un aumento de pacientes con molestias que empiezan con las altas temperaturas. Muchas veces no se debe a una lesión deportiva ni a un accidente, sino simplemente al uso continuado de un calzado que no ofrece el soporte necesario», señala.

Entre las afecciones más frecuentes destaca la fascitis plantar, una inflamación de la fascia, el tejido que recorre la planta del pie desde el talón hasta los dedos. Este problema suele manifestarse con dolor al levantarse por la mañana o después de permanecer sentado durante un periodo prolongado.

El especialista advierte de que muchas chanclas y sandalias obligan a los dedos a realizar un esfuerzo constante para mantener el calzado sujeto durante la marcha. «Las chanclas y muchas sandalias obligan a los dedos a realizar un esfuerzo constante para sujetar el calzado en cada paso. Es un movimiento para el que el pie no está diseñado y que, repetido miles de veces al día, puede acabar generando sobrecargas e inflamación», explica.

A esta situación se suma otro fenómeno habitual en verano: la hinchazón de los pies. «Con el calor se produce una vasodilatación natural para ayudar al organismo a regular la temperatura corporal. Por eso es tan importante elegir un calzado que permita al pie expandirse sin comprimirlo», añade Villamor.

Tres recomendaciones

Los especialistas de iQtra destacan tres aspectos fundamentales a la hora de escoger el calzado durante los meses más cálidos:

1. Reservar las chanclas para momentos puntuales

Aunque son una opción cómoda para la playa o la piscina, no están diseñadas para largos paseos ni para un uso continuado. «Son perfectas para la playa o la piscina, pero no para caminar durante horas por una ciudad o utilizarlas como calzado habitual». Cuanta más sujeción ofrezcan al talón y al empeine, menor será el esfuerzo que deberá realizar el pie.

2. Evitar las suelas completamente planas

Los expertos recomiendan optar por modelos que proporcionen cierto apoyo al arco plantar. «Nuestros pies necesitan apoyo en el arco plantar. Un pequeño desnivel o una suela anatómica ayudan a distribuir mejor las cargas y reducen el riesgo de molestias», indica el especialista.

3. Dar espacio a los dedos

El calzado estrecho o acabado en punta puede favorecer la aparición de rozaduras, deformidades y sobrecargas. «El pie necesita libertad para moverse. Si al final del día notas presión o dolor, probablemente el calzado no sea el adecuado», advierte.

No normalizar el dolor

Los especialistas recuerdan que el mejor calzado para el verano no es necesariamente el más caro ni el que marca tendencia, sino aquel que combina frescura, comodidad y un soporte adecuado para el pie.

«No deberíamos normalizar el dolor en los pies durante el verano. Si un calzado duele, molesta o nos obliga a caminar de forma diferente, es una señal de que algo no está funcionando bien», concluye el Dr. Villamor.

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