El último estudio revela el patrón de ejercicio óptimo para la salud cardiovascular

El último estudio revela el patrón de ejercicio óptimo para la salud cardiovascularGetty/ A.Marrupe

¿Salir a correr o hacer pesas? Qué ejercicio elegir para cuidar el corazón

La actividad física se consolida como una de las herramientas más accesibles y coste-efectivas para mejorar la salud cardiovascular. Las recomendaciones actuales aconsejan que los adultos sanos acumulen entre 150 y 300 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado, o entre 75 y 150 minutos de intensidad vigorosa, además de incorporar entrenamiento de fuerza al menos dos días por semana. Sin embargo, persisten lagunas sobre cómo influyen exactamente las distintas modalidades y dosis de ejercicio en el corazón.

Para profundizar en esta cuestión, el investigador Fangchao Liu y su equipo han realizado una revisión que analiza la relación entre actividad física y riesgo cardiovascular.

Beneficios claros, pero no lineales

Los resultados, según explican los investigadores en un comunicado, apuntan a una relación dosis-respuesta no lineal entre el ejercicio aeróbico y el riesgo de enfermedad cardiovascular. Es decir, cualquier incremento en la actividad reduce el riesgo, aunque los mayores beneficios se observan en personas previamente inactivas.

Además, los datos sugieren que el momento del día podría influir: realizar ejercicio aeróbico por la tarde estaría asociado a mayores beneficios. Para quienes no pueden mantener una rutina diaria, concentrar la actividad en uno o dos días —el denominado patrón de «guerrero de fin de semana»— también se relaciona con una reducción significativa del riesgo cardiovascular.

El papel del entrenamiento de fuerza

En el caso del fortalecimiento muscular, la revisión identifica una relación en forma de «J». El beneficio máximo se alcanzaría con entre 40 y 60 minutos semanales, mientras que volúmenes superiores podrían no aportar ventajas adicionales e incluso plantear posibles riesgos, aunque los autores advierten de que se necesitan más datos para confirmarlo.

Uno de los hallazgos más relevantes es el efecto sinérgico de combinar ejercicio aeróbico y de fuerza. Esta combinación mejora los resultados cardiovasculares a través de múltiples mecanismos, como la optimización de la función hemodinámica, la regulación metabólica y la mejora de la composición corporal.

Poblaciones de riesgo

El impacto positivo del ejercicio es especialmente notable en personas con factores de riesgo cardiovascular previos. No obstante, los investigadores advierten de que estos grupos deben extremar la precaución para evitar posibles eventos adversos asociados a una práctica inadecuada o excesiva.

La revisión concluye que aún es necesario avanzar en la comprensión de los mecanismos biológicos que explican estos beneficios, así como identificar biomarcadores clave. En este contexto, el uso de datos objetivos —como los obtenidos mediante dispositivos portátiles—, junto con la integración de historias clínicas electrónicas y el análisis mediante inteligencia artificial, abre la puerta al desarrollo de sistemas personalizados de prescripción de actividad física.

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