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Marian Rojas Estapé, psiquiatra: «La culpa se convierte en un veneno»

La especialista advierte en The Why Project Podcast del impacto de la rumiación mental en la salud física y psicológica, y subraya la importancia de no identificarse con los pensamientos negativos

La culpa persistente y la autocrítica constante pueden convertirse en un obstáculo silencioso para el bienestar. Así lo ha explicado la psiquiatra Marian Rojas Estapé durante su intervención en el The Why Project Podcast, donde analizó cómo la rumiación mental afecta tanto al rendimiento diario como a la salud integral.

Según ha detallado, este fenómeno no solo interfiere en la capacidad de concentrarse o entregarse a los demás, sino que además desencadena una cadena de efectos fisiológicos que impactan directamente en el organismo.

La rumiación: un bucle mental sin solución

Rojas Estapé define la rumiación como un proceso repetitivo de pensamientos negativos que no encuentran resolución. En sus palabras: «La rumiación no deja de ser pensamientos negativos que no resolvemos. La rumiación es estar todo el día repitiéndote cosas a las que no encuentras una solución».

Este mecanismo, lejos de ser útil, resulta profundamente desgastante. La especialista insiste en que:

  • Es «muy poco práctico»
  • Genera agotamiento mental
  • Activa el estado de alerta
  • Eleva los niveles de cortisol
  • Provoca saturación y necesidad constante de evasión

De este modo, la mente se queda atrapada en un ciclo que dificulta tanto el descanso como la toma de decisiones.

Pensamientos no son realidad

Uno de los puntos clave de su intervención es la necesidad de tomar distancia respecto a los propios pensamientos. La psiquiatra subraya que no todo lo que aparece en la mente debe asumirse como cierto: «Es entender que porque un pensamiento venga a tu cabeza no significa que ese pensamiento te lo tengas que creer. No significa que ese pensamiento sea una realidad. Es un pensamiento» .

Sin embargo, advierte de que muchas personas otorgan un peso excesivo a ese diálogo interno, lo que refuerza el impacto emocional negativo. «El problema es que a veces hacemos demasiado caso a nuestros pensamientos, les damos demasiada importancia», añade.

Impacto físico y psicológico del diálogo interno negativo

La rumiación constante no se limita al plano mental. Según explica Rojas Estapé, sus efectos se extienden al cuerpo, generando un estado de tensión sostenida. «Eso tiene una consecuencia a nivel físico y a nivel psicológico. Ojo a nivel físico, que modifica el sistema inmune, el sistema endocrino…» .

Entre las principales consecuencias, destaca:

  • Alteración del sistema inmune
  • Desregulación del sistema endocrino
  • Estado continuo de alerta y tensión
  • Sensación de miedo, desamparo e inseguridad

Este cuadro, precisa, suele estar vinculado a experiencias no resueltas como traumas, estrés prolongado o heridas emocionales.

La culpa como origen del malestar

En el origen de este proceso se encuentra, en muchos casos, la culpa. Una emoción que, cuando se cronifica, alimenta la autocrítica y deteriora la relación con uno mismo. «Esa culpa, esa rumiación negativa se convierte en un veneno», concluye la psiquiatra .

Sus palabras ponen el foco en un problema cada vez más extendido en contextos de alta exigencia personal y emocional. Una realidad que, como apunta, requiere aprender a gestionar el pensamiento para evitar que se convierta en un factor de desgaste continuo.

Queda así abierta una cuestión de fondo: hasta qué punto el control del diálogo interno puede marcar la diferencia entre el equilibrio emocional y el agotamiento psicológico.

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