La medicina estética deja de perseguir arrugas para preservar la piel

La Dra. Andrea Marroquín Ramírez explica que la medicina estética deja de perseguir arrugas para preservar la pielGetty Images/RR.SS

Longevidad cutánea: cómo retrasar el envejecimiento de la piel

La medicina estética deja de perseguir arrugas para preservar la piel

La medicina estética cambia de objetivo. Ya no se trata solo de borrar arrugas ni de aparentar menos edad, sino de preservar la salud de la piel y acompañar su envejecimiento con criterio médico. Esta tendencia, conocida como longevidad cutánea (skin longevity), llega a las consultas y a la cosmética, y lo hace de la mano de la ciencia del envejecimiento.

La piel es el órgano más extenso del cuerpo y también el más visible. Por eso es de los primeros en reflejar pronto lo que ocurre en el interior. En biología del envejecimiento hablamos de los llamados hallmarks o pilares del envejecimiento: procesos celulares como el daño en el ADN, la disfunción mitocondrial, la senescencia celular (células que dejan de dividirse pero siguen activas), la inflamación crónica o la pérdida de comunicación entre células. La longevidad cutánea propone actuar sobre estos mecanismos para retrasar su deterioro, en lugar de corregir solo el resultado visible.

Hay una etapa especialmente decisiva: la menopausia. La piel tiene receptores de estrógenos, y su descenso reduce la producción de colágeno y ácido hialurónico, adelgaza la dermis y debilita la barrera cutánea. El resultado es una piel más fina, seca, flácida y sensible, con más dificultad para la reparación y cicatrización. Según los estudios, la mayor pérdida de colágeno se concentra en los primeros años tras la menopausia. Por eso es el mejor momento para actuar de forma preventiva y personalizada.

En medicina estética, actuar a tiempo y de forma progresiva es la mejor garantía de unos resultados naturales

La longevidad cutánea no busca que una mujer parezca otra, sino que su piel funcione mejor durante más tiempo. En la menopausia vemos un antes y un después en la calidad de la piel, y acompañarla con una rutina y tratamientos adecuados marca una diferencia enorme.

activos en cosmética de longevidad

Actualmente en cosmética los esfuerzos están dedicados a buscar principios activos que intervengan en prevenir y tratar esos pilares del envejecimeinto. Entre los principios activos que lideran la cosmética de longevidad están:

Los retinoides y bakuchiol, que estimulan la renovación celular y la síntesis de colágeno. El bakuchiol es una alternativa vegetal para pieles sensibles.

Los antioxidantes como la vitamina C, vitamina E y ácido ferúlico: frenan el estrés oxidativo y el daño en el ADN causados por la radiación UV y la contaminación.

La niacinamida: precursor de NAD+, clave en el metabolismo energético celular. Ayuda a reparar la barrera cutánea, reduce la inflamación y unifica el tono.

Los famosos péptidos: actúan como «mensajeros» que mejoran la comunicación entre células y estimulan a los fibroblastos, las células que fabrican colágeno.

Ingredientes emergentes como la urolitina A (salud mitocondrial) o la fisetina y la quercetina (senescencia celular): son prometedores, pero con evidencia aún en desarrollo.

Todo ello debe ir acompañado de lo básico: protección solar diaria, el hábito más eficaz y con más evidencia para preservar la piel a largo plazo.

Tratamientos de medicina estética

En consulta, la longevidad cutánea se traduce en tratamientos que estimulan a la propia piel para que se repare y funcione mejor, en lugar de rellenar o tensar. Con esto pretendemos conseguir resultados de forma progresiva y con resultados naturales.

El Skinbooster, un ácido hialurónico inyectado para hidratar desde dentro, sin aportar volumen ni cambiar las facciones.

Tratamientos de medicina regenerativa como los polinucléotidos que son fragmentos de ADN purificado que se inyectan en la piel. Favorecen la regeneración y la reparación tisular, y mejoran la hidratación.

El plasma rico en plaquetas, que aportan factores de crecimiento encargados de estimular a los fibroblastos y mejoran la comunicación entre células, con la ventaja de ser un tratamiento autólogo. Mejora textura, luminosidad y firmeza.

Y cada vez nos apoyamos más en la tecnología. Como el láser fraccionado no ablativo que crea microcolumnas de calor en la dermis sin retirar la epidermis. Esto activa la renovación del colágeno y mejora textura, poros, cicatrices y manchas, con una recuperación corta.

La radiofrecuencia con microagujas: que combina diminutas agujas que atraviesan la piel con energía de radiofrecuencia que calienta la dermis de forma controlada. Así se estimula la producción de nueva colágeno y elastina y se mejora la firmeza, la textura y la calidad general de la piel. Es especialmente interesante en la menopausia, cuando la dermis se adelgaza y pierde tono, y se puede aplicar en rostro, cuello y escote.

La longevidad cutánea reafirma una idea clave: «es mejor prevenir que corregir». En medicina estética, actuar a tiempo y de forma progresiva es la mejor garantía de unos resultados naturales, que respeten la identidad de cada persona y acompañen a su piel en cada etapa.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas