Muchas personas padecen problemas para conciliar el sueño

No todo el mundo es capaz de recordar lo que sueñaFreepik

Sueño

¿Por qué hay personas que recuerdan lo que sueñan y hay otras que no pueden?

Existen muchos factores que pueden influir en nuestra capacidad de recordar lo que soñamos

Dormir bien es un factor clave para mantener una buena salud. Sin embargo, más de la mitad de los españoles no logra un descanso adecuado por la noche, según estimaciones relativamente conservadoras, ya que algunos estudios aumentan el porcentaje hasta el 80 %.

Tal y como indica la Asociación Estadounidense del Corazón, para mantenerse sano es imprescindible un correcto descanso. Su presidente, Donald M. Lloyd-Jones, afirma que las personas «que tienen patrones de sueño saludables manejan los factores de salud, como el peso, la presión arterial o el riesgo de diabetes tipo 2, de manera más eficaz».

¿Y cómo podemos saber si nuestra calidad del sueño es buena o mala? Son muchos los que aseguran que nuestra calidad del sueño está estrechamente relacionada con nuestra capacidad de recordar los sueños pero, ¿qué hay de cierto en esto?

Recordar los sueños

Los sueños son experiencias que ocurren durante la fase REM del sueño y que se caracterizan por la presencia de imágenes, pensamientos, emociones y sensaciones que pueden parecer reales, aunque son producto de la actividad cerebral durante el sueño. Por norma general se cree que la mayoría de las noches las personas tenemos estas experiencias, pero muchas veces no somos capaz de recordarlas cuando despertamos.

Un estudio publicado por la revista académica Communications Psychology en el que han participado 217 adultos sanos entre 18 y 70 años ha intentado responder a la pregunta de por qué hay individuos que pueden recordar los sueños mientras que a otros les resulta prácticamente imposible y si esto está ligado con la calidad del sueño. Para ello, se registraron los sueños de los participantes durante 15 días, mientras su descanso y su función cognitiva eran registrados por dispositivos portátiles y test psicométricos.

Los resultados revelaron que tres factores principales aumentan la probabilidad de recordar haber soñado: una actitud positiva hacia los sueños, una mayor propensión a la divagación mental (mind wandering) y patrones de sueño caracterizados por una alta proporción de sueño ligero. En cambio, la capacidad para recordar el contenido específico del sueño dependía sobre todo de la edad y de la vulnerabilidad a la interferencia cognitiva al despertar.

El estudio también detectó variaciones estacionales: los participantes recordaban menos sueños en invierno que en primavera u otoño, un fenómeno que no se explicó completamente por cambios en la arquitectura del sueño. Estas conclusiones apoyan la hipótesis de que el olvido de los sueños puede deberse más a interferencias posteriores al despertar que a la ausencia de experiencias oníricas.

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