Los casos de gripe han aumentado un 184% respecto al año pasado

Los casos de gripe han aumentado un 184% respecto al año pasadoGTRES

La advertencia de los científicos: la gripe aviar resiste la fiebre y podría ser más peligrosa que la común

Las cepas aviares prosperan a temperaturas mucho más elevadas

Los virus de la gripe aviar representan una amenaza particular para los seres humanos porque son capaces de replicarse a temperaturas más altas que las de una fiebre típica, uno de los principales mecanismos de defensa del organismo. Así lo revela una nueva investigación dirigida por las universidades de Cambridge y Glasgow, publicada en Science.

El trabajo identifica un gen –conocido como PB1– que determina la sensibilidad térmica de los virus de la gripe. Este mismo gen pasó de cepas aviares a virus humanos en las pandemias de 1957 y 1968, facilitando su expansión.

Los virus de la gripe humana, responsables de millones de infecciones anuales, suelen multiplicarse en las vías respiratorias superiores, donde la temperatura ronda los 33 °C. Cuando la infección se descontrola, la fiebre puede elevar la temperatura corporal hasta los 41 °C, frenando la replicación viral. Sin embargo, no estaba claro por qué algunos virus logran sobrevivir a este aumento térmico.

A diferencia de los virus estacionales, las cepas aviares prosperan a temperaturas mucho más elevadas. En aves acuáticas, sus huéspedes naturales, el virus se replica en el intestino, donde se alcanzan los 40-42 °C. Estudios previos ya señalaban que estas cepas resisten mejor las temperaturas febriles humanas.

Para comprobarlo, los investigadores utilizaron ratones infectados con un virus humano adaptado en laboratorio. Aunque estos animales no desarrollan fiebre de manera natural ante la gripe, los científicos simularon el aumento térmico elevando la temperatura del entorno.

El experimento demostró que un incremento corporal de apenas 2 °C basta para frenar la replicación de virus humanos y convertir una infección potencialmente mortal en un cuadro leve. En cambio, los virus portadores de un gen PB1 de tipo aviar soportaron temperaturas febriles y provocaron enfermedad grave.

Este hallazgo adquiere relevancia porque los virus aviares y humanos pueden intercambiar genes cuando infectan al mismo huésped, como ocurre en cerdos. «La capacidad de los virus para intercambiar material genético es una amenaza constante», advirtió Matt Turnbull, primer autor del estudio. «Ya lo vimos en las pandemias de 1957 y 1968».

El profesor Sam Wilson, autor principal, subrayó que las infecciones humanas por gripe aviar son poco frecuentes, pero preocupantes por sus elevadas tasas de mortalidad, superiores al 40 % en casos históricos de H5N1.

Los investigadores señalan que entender qué hace más virulentas a estas cepas es crucial para la vigilancia y preparación ante posibles pandemias. También apuntan que los resultados podrían influir en futuras pautas de tratamiento, ya que el uso de antipiréticos como el ibuprofeno o la aspirina podría, en algunos casos, favorecer la propagación viral.

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