Envejecimiento

Un estudio observa que un fármaco para el colesterol mejora las funciones cognitivasGetty Images

Un fármaco para el colesterol retrasa el envejecimiento en ratones

Los investigadores observaron avances en funciones cognitivas como la memoria y el aprendizaje

Un estudio encabezado por la Southern Medical University de China y en el que también ha participado la Universitat Internacional de Catalunya, UIC Barcelona, ha concluido que el fenofibrato, un medicamento empleado para regular el colesterol, puede retrasar el envejecimiento en distintos modelos experimentales realizados con ratones.

El trabajo, que ha sido publicado en la revista Pharmacological Research, expone que este fármaco produce mejoras en varios parámetros asociados al deterioro por la edad. En concreto, los investigadores observaron avances en funciones cognitivas como la memoria y el aprendizaje, así como una mejor capacidad del corazón para bombear sangre a medida que avanza el envejecimiento, según ha informado este martes UIC Barcelona en un comunicado.

Una de las participantes en la investigación, la científica Núria Casals, adscrita al Departamento de Ciencias Biomédicas de UIC Barcelona, ha señalado que, desde el punto de vista molecular, el medicamento actúa alargando los telómeros y reduciendo la senescencia celular, un efecto que «podría significar una reducción del envejecimiento de los tejidos».

La investigadora, según recoge Europa Press ha resumido además algunos de los mecanismos detectados en el estudio y ha explicado: «El tratamiento con este fármaco reduce la acumulación de lípidos peroxidados asociados a la edad y mejora la función de las mitocondrias, las estructuras celulares encargadas de producir energía». Casals es también catedrática de Farmacología y dirige el grupo de investigación From Cell Metabolism to Metabolic Diseases, Metadis, de UIC Barcelona.

El tratamiento con este fármaco reduce la acumulación de lípidos peroxidados asociados a la edad y mejora la función de las mitocondriasNúria CasalsDepartamento de Ciencias Biomédicas de UIC Barcelona

De este modo, los resultados apuntan a que la acción del fenofibrato no solo tendría un impacto fisiológico sobre la función cardiaca, sino también sobre la capacidad cognitiva cerebral. En paralelo, la propia investigadora ha recordado que otros autores ya habían atribuido a este medicamento «efectos beneficiosos» en el ámbito de la osteoartritis, lo que amplía el interés científico en torno a este compuesto.

El estudio sitúa parte de la explicación de estos efectos en la activación de dos proteínas reguladoras del metabolismo lipídico, la PPAR-alfa y la CPT1C. Los autores sostienen que ambas desempeñan una función decisiva en los procesos observados durante la investigación.

En este marco, Casals y la responsable principal del trabajo, Huichang Bi, de la Southern Medical University, llevaban más de una década investigando la proteína CPT1C. Ahora, según destacan, los resultados obtenidos permiten demostrar el «papel clave» de esta proteína como mediadora en la desaceleración del envejecimiento en los ratones tratados con fenofibrato.

Por el momento, todos los experimentos se han desarrollado únicamente en estos animales. No obstante, los autores consideran que el medicamento «podría evaluarse en un futuro como una posible terapia para retrasar el deterioro asociado a la edad», ya que se trata de un fármaco considerado seguro y que ya se receta en seres humanos.

Modular el metabolismo lipídico

Aun así, los investigadores insisten en la necesidad de mantener cautela. Casals ha explicado que, tras los resultados obtenidos en animales, modular el metabolismo de los lípidos a través de estas proteínas podría abrir una vía eficaz para combatir algunos procesos vinculados al envejecimiento natural. En sus palabras, «Después de estos resultados vistos en animales, vemos que modular el metabolismo lipídico a través de estas proteínas podría ser una estrategia eficaz para combatir algunos procesos del envejecimiento natural».

La científica, sin embargo, ha matizado que, más allá del posible potencial terapéutico del fenofibrato, para favorecer un envejecimiento saludable siguen siendo fundamentales hábitos como la práctica de ejercicio y la estimulación del cerebro. Así, el estudio aporta una nueva línea de investigación prometedora, aunque todavía limitada al terreno experimental y pendiente de futuras evaluaciones.

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