Una joven fumando cannabis
Investigación internacional
Legalizar el cannabis aumenta el consumo, la adicción y el riesgo de psicosis
La eliminación de sanciones penales por la posesión de cannabis para uso personal o la implantación de modelos de legalización estrictamente regulados no parece estar asociada a un aumento significativo del consumo de esta sustancia. Sin embargo, los sistemas basados en la venta comercial con fines de lucro se relacionan con mayores riesgos para la salud, productos de mayor potencia y un incremento de las tasas de adicción.
Estas son algunas de las conclusiones de un estudio publicado el 17 de junio en The Lancet Psychiatry, liderado por especialistas en adicciones y salud mental de la Universidad de Bath (Reino Unido), en colaboración con investigadores de América, Europa, África, Australia, Nueva Zelanda y Asia.
Los autores analizaron la evolución de las políticas sobre el cannabis entre 2000 y 2025 y su relación con los cambios observados en los patrones de consumo, la dependencia de la sustancia y diversos trastornos psiquiátricos.
Diferentes resultados
Según el estudio, las políticas sobre el cannabis atraviesan una etapa de transformación global que va desde la prohibición estricta hasta la legalización total y comercializada. Los investigadores observaron que los países que han optado por la despenalización o por modelos de acceso altamente regulados han registrado escasas variaciones en los niveles de consumo.
En España, el consumo y cultivo de cannabis para uso personal están despenalizados en el ámbito privado, pero el uso recreativo sigue siendo ilegal en público. En paralelo, desde finales de 2025, el país cuenta con un marco regulatorio oficial que permite el uso de cannabis medicinal.
En el Reino Unido, donde el cannabis continúa siendo una droga de clase B, la posesión puede acarrear penas de hasta cinco años de prisión, multas ilimitadas o ambas sanciones. El debate sobre una posible despenalización ha cobrado relevancia tras la publicación del informe El dilema del cannabis: un camino a seguir para Londres, encargado por el alcalde de Londres, Sadiq Khan, que propone eliminar las sanciones penales por posesión para uso recreativo.
Los investigadores destacan que esta medida permitiría trasladar el enfoque desde la justicia penal hacia la salud pública y contribuiría a reducir las desigualdades observadas en la vigilancia policial relacionada con el cannabis.
El ejemplo de Uruguay
Uruguay, primer país del mundo en legalizar el cannabis, mantiene un sistema altamente regulado que limita el acceso a determinados productos, restringe su potencia y permite su obtención a través de farmacias, clubes sociales o cultivo personal.
De acuerdo con el estudio, la experiencia uruguaya, al igual que la de otros países con modelos similares, muestra pocas evidencias de cambios significativos en el consumo tras la legalización.
Cuando el cannabis se vende con fines de lucro, aumentan el consumo, la adicción y los ingresos en hospitales psiquiátricos
La situación contrasta con la observada en numerosos estados de Estados Unidos y en Canadá, donde el cannabis se comercializa mediante mercados legales con fines de lucro. En estos entornos, los investigadores detectaron un aumento del consumo, una mayor potencia de los productos y un incremento de los casos de dependencia.
El profesor Tom Freeman, coautor del estudio, señaló: «En un panorama político mundial sobre el cannabis que cambia rápidamente, es cada vez más importante preguntarse cómo cambiarán las políticas, en lugar de si cambiarán en absoluto. El tipo de cambio de política es fundamental».
Asimismo, añadió: «Encontramos pocas evidencias de cambios en el uso tras la despenalización o la legalización estrictamente controlada. Por el contrario, en Canadá y Estados Unidos, los cambios en las políticas han sido más sustanciales a través de la legalización comercializada, que ha incrementado las ventas y el consumo».
Aumento de la dependencia
Los autores advierten de que la expansión de mercados comerciales ha ido acompañada de un crecimiento de la dependencia al cannabis y de mayores ingresos hospitalarios relacionados con episodios de psicosis. En Estados Unidos, destacan, el número de consumidores diarios de cannabis ya supera al de consumidores diarios de alcohol.
Freeman subrayó los riesgos asociados al desarrollo de una industria comercial de la sustancia: «El surgimiento de una industria del cannabis con fines de lucro puede llevar a que se prioricen los intereses comerciales sobre la salud pública, tal como hemos visto con las industrias del alcohol y el tabaco. Una mayor disponibilidad de productos de cannabis, una mayor potencia de estos productos y su comercialización activa pueden aumentar el riesgo de daños».
En contraste, sostuvo que «las políticas alternativas, como la despenalización o la legalización estrictamente regulada, pueden eliminar los perjuicios de criminalizar a las personas que consumen cannabis, al tiempo que limitan los cambios en su consumo».
Preocupación por el cannabis medicinal
La investigación también pone el foco en el cannabis medicinal. Los autores concluyen que un acceso insuficientemente regulado, especialmente cuando existen dudas sobre su seguridad y eficacia, puede incrementar los riesgos para la salud.
En este contexto, el Consejo Asesor sobre el Abuso de Drogas del Reino Unido evalúa actualmente el impacto de la legalización del cannabis medicinal aprobada en 2018, incluyendo sus posibles beneficios y efectos no previstos.
«A medida que las políticas mundiales sobre el cannabis siguen evolucionando, debemos hacer más para evaluar su impacto, especialmente en países fuera de Estados Unidos y Canadá, donde se realizan menos estudios», afirmó Freeman.
Cannabis y salud mental
Uno de los trabajos incluidos en la colección de investigaciones coordinada por la Universidad de Bath concluye que el consumo diario de cannabis puede interactuar con otros factores de riesgo y aumentar la probabilidad de desarrollar psicosis. Sin embargo, la evidencia resulta menos concluyente respecto a su relación con la depresión, la ansiedad o el riesgo de suicidio.
El consumo diario de cannabis puede interactuar con otros factores de riesgo y aumentar la probabilidad de desarrollar psicosis
Otro estudio examinó 54 ensayos clínicos sobre cannabinoides medicinales utilizados para tratar trastornos psiquiátricos y problemas relacionados con el consumo de sustancias. Aunque se observaron algunos beneficios limitados —como la reducción de los síntomas de abstinencia y del consumo de cannabis, mejoras del sueño en personas con insomnio y alivio de ciertos tics y rasgos asociados al autismo—, los investigadores encontraron pocas pruebas sólidas que respalden su eficacia general.
Además, los cannabinoides aumentaron el deseo de consumir cocaína en pacientes con trastorno por consumo de esta sustancia y no mostraron efectos significativos en casos de ansiedad, trastorno de estrés postraumático, psicosis o dependencia de opioides. Tampoco se identificaron ensayos clínicos centrados en el tratamiento de la depresión.