04 de octubre de 2022

Juan Abarca presidente de la Fundación Idis

Juan Abarca presidente de la Fundación IdisDavid Martín Rodero

Salud

No aceptar la sanidad privada es dar la espalda a la realidad

Desde la Fundación IDIS, defiende un sistema sanitario mejor para todos. Y ello implica una gestión eficiente de los recursos públicos independientemente del modelo que se siga.

En relación con el anuncio de rechazo del grupo parlamentario Unidas Podemos a la aprobación del proyecto de Ley de Equidad, Universalidad y Cohesión, que impulsa el Ministerio de Sanidad y que mantendrá la normativa 15/1997 que contempla la colaboración del sector sanitario privado a través de distintos modelos, el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Fundación IDIS), entidad constituida por la mayoría de las empresas sanitarias de titularidad privada de España, presenta una serie de reflexiones a tener en cuenta.
No aceptar el papel de la sanidad privada es dar la espalda a la realidad, ya que este sector lleva a cabo una actividad asistencial muy significativa al descargar notablemente tanto la presión financiera como la demanda asistencial y las listas de espera asociadas y es propietario de casi el 40% de los recursos sanitarios del país. 
El sector sanitario privado dispone de una dotación de 441 hospitales en España, lo que representa el 56% del total de centros hospitalarios de nuestro país, con 50.960 camas (el 32% del total de las existentes). Tal y como muestra el Informe «Sanidad privada, aportando valor: Análisis de situación 2021» el sector privado, que emplea a 278.291 profesionales en nuestro país, llevó a cabo en 2018 el 30,2% (1.6 millones) de las intervenciones quirúrgicas, el 23,7% (1.3 millones de las altas) y el 24,4% (7.4 millones) de las urgencias de todo el territorio nacional.

Si no se cuenta con los recursos del sector privado, son los ciudadanos los que pierden 

La pandemia ha demostrado que es imprescindible la concurrencia de los dos sistemas privado y público, para que la sanidad sea accesible a la población. Es una irresponsabilidad  tras el colapso secundario a la pandemia de más de 18 meses, el incremento de las listas de espera y la falta de equidad frenar los procesos de reformas que necesita nuestro sistema sanitario, ya no por cuestiones ideológicas, todas muy respetables, si no por simple demagogia: en primer lugar, porque los hospitales que contempla la Ley 15/1997 y que se está planteando revertir dependen de las CC.AA. al estar transferida la competencia sanitaria.
Pero, además, porque hace referencia a menos de 10 hospitales en la actualidad cuyos resultados en todos los indicadores son extraordinariamente mejores que los de los centros gestionados bajo las fórmulas de la gestión sanitaria pública directa tradicional.
Desde la Fundación apuestan por un sistema sanitario único y colaborativo, un sistema para todos sin exclusiones, en el que se tenga en cuenta todos los recursos disponibles, para dotar de solvencia y sostenibilidad al sistema sanitario en general.
Esta iniciativa recogida en el Manifiesto por una Mejor Sanidad contempla también principios como una asistencia de calidad, enfocada al paciente, con los profesionales como mejor activo, colaborativa, equitativa, eficiente, reformista e innovadora, digitalizada y tecnológica, transparente y financiada adecuadamente. A este respecto, la sanidad privada quiere dejar patente su disponibilidad para colaborar en el desarrollo de estrategias que favorezcan la viabilidad del sistema en el presente y el futuro.
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