28 de junio de 2022

Silvia Congost

Silvia CongostEditorial Zenith

Psicología

Silvia Congost (psicóloga): «Hay que apartarse de los narcisistas»

«Alguien tóxico es una persona que cuando tú te vinculas con ella, sea el tipo de relación que sea, lo pasas mal y sufres», apunta

La psicóloga experta en dependencia emocional, autoestima y relaciones tóxicas, Silvia Congost, nos acerca en su último trabajo Personas tóxicas: Cómo identificarlas y liberarte de los narcisistas para siempre la realidad de las relaciones nocivas que viven muchas personas.
Un trabajo en el que además de identificar las situaciones donde nos podemos encontrar con personas tóxicas y sus diversos perfiles, también nos enseña a establecer límites y estrategias para mantenernos alejados de ellas.
El Debate habló con Congost, de gira promocional por España con este nuevo libro y con su espectáculo Objetivo Amarte, una función a modo de conferencia en la que el público vive una experiencia muy personal y enriquecedora en la que establecen las bases para una buena autoestima.
–Usted ha escrito diversos libros en los que aborda el amor desde distintas perspectivas, así como las relaciones interpersonales. En este último, Personas tóxicas: Cómo identificarlas y liberarte de los narcisistas para siempre habla de las personas tóxicas, sin complejos, en profundidad y con claridad. ¿Cómo podríamos identificar a este tipo de personas?
–Alguien tóxico es una persona que cuando tú te vinculas con ella, sea el tipo de relación que sea, lo pasas mal y sufres. Tienes ansiedad, sientes que no puedes ser tú mismo, te condiciona, te manipula… Hay muchos niveles. Esa persona puede que no sea mala o tóxica en sí misma, pero es tóxica para ti porque, cuando te vinculas a ella, tú sufres. También puede ser tóxica porque tenga un trastorno de personalidad.
Silvia Congost

Silvia CongostEditorial Zenith

–Y, ¿por qué nos referimos a personas tóxicas y no a comportamientos tóxicos?
–Hay gente a la que les molesta el término «personas tóxicas», pero, aunque no nos guste, las personas tóxicas existen y son dañinas. No estamos diciendo que son malas personas, pero acaban haciendo mucho daño porque son personas que para ti son tóxicas.
–Plantea el hecho de afrontar la relación con personas tóxicas como una situación o comportamiento casi sin solución, prácticamente la única solución es apartarse de ellas…
–Las personas de las que hay que apartarse son los casos de personas con trastorno de personalidad, como puede ser el perfil narcisista. Son personas que no pueden cambiar porque son incapaces de tener conciencia de lo que están haciendo, no se ven a sí mismos con claridad. Y si uno no ve lo que está haciendo no va a hacer nada para cambiarlo. Son así porque, normalmente, de pequeños han sufrido circunstancias muy duras: malos tratos, abusos…
–¿En qué momento nos debemos dar cuenta de que estamos teniendo dependencia emocional de alguien o una relación tóxica?
–En el momento en el que percibes que hay algo que no te gusta de la otra persona y, si te quedas ahí, se acabará convirtiendo en una relación tóxica.
–¿Se puede cambiar de una relación tóxica a una sana con la misma persona?
–Depende del motivo por el que sea tóxica. Un ejemplo es cuando empiezas a salir con alguien que no quiere tener hijos y tú sí que quieres. Al principio piensas que ya cambiará y no le das importancia, pero van pasando los años y como no cambia piensas que no te quiere lo suficiente como para tener hijos. A lo mejor lo que os diferencia es que a tu pareja le apetece salir por las noches y tú has madurado más y puede llegar el momento en el que la otra persona haga un clic y cambie y entonces dejaría de ser tóxica. Siempre que no hay un trastorno, se puede reconducir, pero si es tóxica porque hay dependencia emocional, no tiene solución.
–¿Puede ser que exista una persona que intente cambiarte, aunque tú no te dejes, y convertir la relación en muy lesiva?
–En las relaciones de pareja, que el otro intente cambiarte es uno de los motivos principales de malestar y problemas. La otra persona intenta que el otro sea como él o ella quisiera y eso no funciona nunca. Cuando tú decides estar con alguien es porque te gusta cómo es esa persona, la admiras y aceptas, tal y como es. A lo que yo me refiero es que el ser humano no es malo por naturaleza, no nacemos con un gen de la maldad, pero, a nivel biológico, puede haber unas dificultades a la hora de empatizar y conectar con la compasión. Hay en niños que se puede detectar.
–Una de las soluciones que buscamos es intentar cambiar a la otra persona, pero otras veces el desenlace es huir de ahí y dejar ir, porque no aportan nada bueno, pero no es fácil.
–Eso es lo que deberíamos hacer. Cuando estás con alguien que no te encaja tenemos que soltar a esa persona. Hay personas que intentan cambiar a esa persona y les lleva toda la vida, se resignan y piensan que es lo que les ha tocado. Pero eso no es así. Con los años estas situaciones han cambiado y antes no podías separarte tan fácilmente y ahora dicen que las relaciones son muy líquidas, aunque yo no lo pienso así. Si tú no quieres estar con alguien no hay por qué forzarlo.

Un proceso de crecimiento personal para conocernos más y saber relacionarnos nos facilitaría mucho la vida

–¿Y cómo podemos llegar a ese punto y pensar en nosotros?
–Es un proceso de educación emocional. Fortalecer nuestra autoestima para ser conscientes y sentirlo así, de verdad, que no necesitamos a esa persona para alcanzar el nivel de felicidad. Necesitaré hacer un proceso de adaptación y duelo que sirve para adaptarse a la nueva realidad de esa persona. Ese proceso no es agradable, pero todo el mundo está preparado para hacerlo. También debemos aprender a estar solos, por eso escribí A solas, que ha ayudado a mucha gente.
–En ocasiones, con una relación tóxica se llega al maltrato psicológico y esa persona no se da cuenta. En el momento en el que está sufriendo estos comportamientos: ¿A dónde debe acudir? ¿Hay jurisprudencia o apoyo en esos casos?
–Hay poco apoyo y, en ese sentido, tenemos que cambiar y avanzar mucho. Si hay carencias en el tema de denuncias, donde peligra tu integridad física, imagínate cuando es maltrato psicológico y tu vida se supone que no está en juego. Los que pueden hacerlo a nivel privado, muy bien, pero los que necesitan hacerlo por la Seguridad Social es más complejo. Por eso, además de los centros que tenemos, intentamos aportar material gratuito por redes o YouTube.

Cuando estás con alguien que no te encaja, tenemos que soltar a esa persona

–Aun sabiendo que tenemos una persona tóxica o narcisista al lado, en muchas ocasiones queremos seguir estando a su lado. ¿Por qué lo hacemos?
–Por dependencia emocional. Mi libro Cuando amar demasiado es depender debería ser obligado en los institutos, porque tenemos que saber qué es la dependencia emocional, ya que ocurre frecuentemente. Existe una incapacidad que sientes de no poder cortar, sabes que si te separas tienes síntoma de abstinencia e identificarlo y saber qué hacer es muy importante.
–Existe un término que también utiliza en el libro: el ghosting. ¿Qué consecuencias puede sufrir la persona a la que se lo hacen? ¿Podríamos identificarlo como maltrato psicológico?
–Sí, y además es muy duro. Va todo bien con esa persona y, de repente, un día deja de hablarte, nunca más te dice nada. La persona que lo vive lo pasa muy mal porque piensa que ha hecho algo que le ha molestado. Que te ignoren de esa forma es muy humillante y te planteas si eres tan insignificante para esa persona, el porqué no tienes una explicación… Esto es muy duro para la autoestima. Debemos entender que es una persona que no tiene las agallas ni la educación como para darte una explicación y que no le importas nada, lo que te demuestra lo que ella vale.
–En una sociedad donde la terapia sigue siendo, nos guste o no, un tabú, ¿deberíamos normalizarlo?
–Normalmente las personas que vienen a nuestra consulta es porque sufren, tanto a nivel personal como en relación con las personas. Debemos normalizarlo, ya que todos lo hemos pasado mal en alguna relación. El problema es que no nos educan en estos temas y en las escuelas no hay educación emocional ni relacional. No tenemos herramientas, conocimiento ni información y nos falta claridad. Un proceso de crecimiento personal para conocernos más y saber relacionarnos nos facilitaría mucho la vida.
–Ha mencionado la importancia de la educación, ¿los padres deberían ser conscientes de estos problemas e incidir en ello?
–Los padres, muchas veces, van perdidos. Esto es como una cadena y, en ella, la educación debería ir en dos direcciones. Por un lado, la escuela y, por otro, los padres. Y no se hace ni en un lado ni en otro. Yo estoy muy contenta porque, cada vez, hay más gente que escucha. En mis charlas vienen padres con sus hijos y es muy bonito porque interviene todo tipo de gente y eso es lo que hace que se cree la magia y que uno se levante delante de cientos de desconocidos y se sienta vulnerable al decir lo que ha sufrido… Es muy emotivo.
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