El antiguo hospital la Fe de Valencia
El despilfarro en el Servicio Nacional de Salud: uno de cada cuatro euros no se emplea en salud y bienestar
Podría suponer entre el cinco por ciento y el 10 por ciento del gasto sanitario total
En el 1908 se creó en España, con el objetivo de asegurar y posibilitar la financiación pública, la universalidad y la calidad y seguridad de sus prestaciones, el Sistema Nacional de Salud (SNS). Sin embargo, este 2023, ha salido la verdad de este organismo del Ministerio de Sanidad a la luz.
Salvador Peiró, investigador de la Fundación de Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (FISABIO), ha confirmado durante una de las mesas temáticas del XXXIX Congreso de la Sociedad Española de Calidad Asistencial que «uno de cada cuatro euros gastados en el Sistema Nacional de Salud no está aportando valor en términos de salud y bienestar».
En su ponencia, llamada El despilfarro en el Sistema Nacional de Salud. Una aproximación a su coste, Peiró ha señalado diferentes fuentes de despilfarro. Entre ellas se encuentran fallos en la prestación de la atención, errores en la coordinación, la complejidad administrativa, los precios excesivos por temas de monopolios y patentes, el fraude, el abuso y la mala gobernanza o la sobreutilización, entre otros.
El investigador ha querido dejar claro que «el despilfarro no solo es gasto por utilización», sino que también es el coste del fracaso terapéutico y de las reacciones adversas. Por ejemplo, ha comentado que 1,7 millones de ingresos en urgencias se producen «por eventos adversos».
Hay muchos estudios, ha recalcado, que revelan ese despilfarro. En primer lugar, se encuentra el elevado coste de la sobreutilización, ya que podría superar el 10 % del gasto total del SNS. Por ejemplo, esto se ve en las cifras del 1 al 24 % de cirugía innecesaria para cataratas, 12 % para artroplastia de rodilla y del 5 al 14 % para artroplastia de cadera que el SNS ofrece a algunos hospitales.
Peiró ha comentado en el Congreso que cree que existe «demasiado poca información» para cuantificar el impacto» de esta miscelánea de elementos», que van desde los fallos organizativos a la mala gobernanza, pasando por otros elementos. Sin embargo, ha apuntado, no sería demasiado aventurado conjeturar «que podría suponer entre el 5 % y el 10 % del gasto sanitario total», aunque en parte «se solaparía con el procedente de otras fuentes de despilfarro».
Con todos estos datos sobre la mesa, Salvador Peiró lamenta que «es posible que una cierta proporción de despilfarro sea inevitable, pero siempre son recursos que se detraen de la atención a otros pacientes».