Un menor vacunándose contra la covid-19
Los niños que no se vacunaron tienen hasta 20 veces más posibilidades de sufrir covid persistente
El estudio, publicado en Lancet eClinicalMedicine, también sugiere que esta protección se debe principalmente a la prevención de la infección
Una investigación reciente llevada a cabo por la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania ha revelado que los menores sin vacunar tienen hasta 20 veces más posibilidades de desarrollar COVID persistente en comparación con aquellos que sí recibieron la vacuna. El estudio, publicado en Lancet eClinicalMedicine, también sugiere que esta protección se debe principalmente a la prevención de la infección, más que a una defensa directa contra la forma prolongada de la enfermedad.
Según Yong Chen, profesor de Bioestadística y autor principal del estudio, «la vacunación ha sido clave para prevenir la infección por covid-19, lo que también es importante para reducir el riesgo de covid prolongada». La investigación se centra en la llamada covid persistente, o secuelas posagudas de la infección por SARS-CoV-2 (PASC), una afección caracterizada por síntomas que pueden mantenerse durante semanas o meses después de haber superado la infección aguda.
La prevalencia de la covid persistente sigue siendo un desafío. Una encuesta de los CDC de junio de 2022 indicaba que el 7,5 % de la población estadounidense continuaba experimentando síntomas prolongados, afectando de forma más significativa a las mujeres. Dado que las causas del síndrome aún no están claras y no existen tratamientos específicos, el interés por determinar el papel de la vacunación en su prevención ha ido en aumento.
Vacunación covid
Jeffrey Morris, coautor del estudio y director de Bioestadística, explica que los estudios anteriores podrían haber subestimado la protección de la vacuna al no tener en cuenta su capacidad para prevenir la infección inicial. El nuevo estudio aporta un enfoque más detallado al centrarse en menores de edad, cuyas respuestas inmunitarias difieren de las de los adultos.
Como parte del proyecto RECOVER, financiado por los NIH, el análisis se basó en historiales médicos electrónicos anónimos de casi 400.000 menores en Estados Unidos, divididos en tres cohortes según las olas de las variantes Delta y Ómicron. En la cohorte de adolescentes (12 a 20 años) durante la ola Delta de 2021, se halló que la vacunación reducía hasta en un 95 % el riesgo de desarrollar COVID persistente. La incidencia fue de 0,11 casos por cada 10.000 semanas-persona entre los vacunados, frente a 3,54 entre los no vacunados.
Durante 2022, en plena expansión de las variantes Ómicron, la eficacia fue menor pero aún significativa: un 60 % en niños de 5 a 11 años y un 75 % en adolescentes. En los niños, la tasa fue de 0,33 en los vacunados frente a 1,07 en los no vacunados; en adolescentes, 0,24 frente a 1,43. Estos datos reflejan una protección de tres a seis veces superior entre quienes estaban inmunizados.
Qiong Wu, investigador principal del análisis de mediación, afirma que «una vez infectados, los niños y adolescentes vacunados tenían la misma probabilidad de desarrollar COVID persistente que sus compañeros no vacunados», lo que indica que el efecto protector desaparece una vez que se contrae el virus. Por ello, Chen concluye: «Prevenir las infecciones por COVID-19 desde el principio, incluso mediante la vacunación, parece ser la mejor manera de evitar la COVID prolongada».
El reciente estudio demuestra la importancia de la vacunación en los menores, una conclusión compartida el año pasado por la Asociación Española de Vacunología. Tal como estableció la entidad –basándose en un estudio publicado en la Academia Americana de Pediatría–, la vacunación muestra un efecto protector contra los riesgos derivados de la covid persitente.