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ilustración maltrato violencia de género

ilustración maltrato violencia de géneroPaula Andrade

Reportaje

Hombres que pierden a sus hijos por denuncias falsas: «De un día para otro mi ex decidió no dejarme verlo»

«Cuando se presenta una denuncia por violencia de género y se dicta una orden de protección, esta suele llevar aparejada la suspensión del régimen de visitas», expresa una abogada especialista en Violencia de Género a El Debate

El artículo 14 de la Constitución española reza que «todos los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social». Aunque este principio de la Carta Magna debería ser inquebrantable, hay algunas normas, incentivadas por movimientos sociales, que corren el riesgo de incumplir en ocasiones este mandato constitucional. Una de estas excepciones se evidencia, en ocasiones, en el tratamiento de la ley de violencia de género.

Pablo se define como «un afortunado», ya que después de innumerables denuncias por parte de su exmujer –que recorren desde el abuso sexual hacia su hija hasta la violencia de género–, su caso ha sido archivado por la Justicia y la que fue su esposa ha sido condenada en costas por estas falsas acusaciones. Pero, para él, la gran victoria es que «después de esta tormenta, mi hija me adora y puedo estar ella», privilegio del que se priva a muchos otros hombres en su misma situación.

«Tienes que tener la cabeza fría de no reaccionar mal. Con un simple insulto te puedes meter en un lío. Tuve la suerte que desde el primer momento el juez instructor de violencia de género se dio cuenta de que el relato de mi exmujer era un fraude», afirma a El Debate. Pablo recibió varias denuncias por parte de su expareja: maltrato hacia su hija, abuso sexual a la niña y violencia de género contra ella.

«Con esta ley de violencia de género partes de culpable. Y más cuando te ponen las esposas y tienes que pasar una noche en calabozo sin haber hecho nada», lamenta. «Lo primero que mi exmujer denunció fueron abusos sexuales hacia mi hija». Pablo relata que la niña, con tan solo dos años, tuvo una infección en la vulva a causa de los pañales, arma que utilizó la madre para inculparle: «La llevó a siete hospitales para intentar acusarme de abuso sexual. La niña repetía: 'Papá me ha hecho daño' porque la madre se lo había enseñado. En uno de los hospitales, al que he decidido no denunciar, aunque podría, me abrieron diligencias para investigar y en ese momento toda la maquinaria se puso a funcionar».

Pablo cuenta que los plazos fueron pasando y ganó todos los juicios, y aunque esta batalla había resultado en victoria, su exmujer siguió abriendo frentes. Llegaron las denuncias por acoso y, posteriormente, por violencia de género, ambas archivadas finalmente por el juez. «Estuve cuatro meses sin ver a mi hija. Me he pasado años teniendo que verla acompañado de un familiar y en un punto de encuentro. Ahora mismo tenemos la custodia compartida», narra a este medio. A pesar de la pesadilla que vivió, Pablo reflexiona con sensatez que «podría pedir la custodia total y probablemente me la darían. Pero entiendo que la niña quiere a su madre y yo quiero que esté también con su madre».

Un año sin ver a su hijo

No corre la misma suerte Sergio –nombre ficticio para mantener su anonimato–, quien después de separarse de la que era su pareja, y con quien tuvo un hijo, lleva casi un año sin ver al menor. «Llevo un año sin ver a mi hijo. Todo empezó cuando la madre decidió, de un día para otro, no entregármelo. No sé si fue por rencor o por despecho, pero puso una denuncia por violencia de género, que a los pocos días se sobreseyó», relata a El Debate.

Para los juzgados es un papel más, pero para mí son meses y meses sin ver a mi hijoSergio

«Al principio llamaba a la Policía cada vez que no me daba al niño. Fui unas veinte veces. Pero llega un punto en que, como siempre es lo mismo, la Policía deja de acudir. Al final, aunque avises, no hacen nada. El problema es que, al denunciarme por violencia de género, aunque no hubiera pruebas, el caso pasó de Familia al Juzgado de Violencia. Eso cambió todo. Antes habíamos presentado ejecuciones en familia, y finalmente han vuelto a derivar el asunto allí. Dentro de lo malo, eso ha sido un pequeño paso adelante», expresa Sergio, ligeramente aliviado porque ve más cerca el poder volver a ver a su hijo en cuanto se ejecute la sentencia desde el Juzgado de Familia.

«El tiempo corre en mi contra. Para los juzgados es un papel más, pero para mí son meses y meses sin ver a mi hijo. Ella gana tiempo y lo que temo es que, cuando pase mucho, mi hijo ya no me conozca y no quiera estar conmigo», lamenta.

La ruptura de la relación

«Cuando se presenta una denuncia por violencia de género y se dicta una orden de protección, esta suele llevar aparejada la suspensión del régimen de visitas. Eso significa que, durante todo el tiempo que dure la medida, el padre no puede ver a sus hijos», señala en conversación con este medio Carmen Sánchez, abogada especializada en Violencia de Género y Familia.

Tras tanto tiempo sin contacto, ya no quieren volver a convivir con su padreCarmen SánchezAbogada especialista en Violencia de Género

Esta letrada sostiene que si los menores son pequeños, aún existe cierta posibilidad de recuperar la relación una vez levantada la suspensión. Sin embargo, cuando se trata de niños a partir de los 10, 11 o 12 años, la situación se complica: «A menudo, tras tanto tiempo sin contacto, ya no quieren volver a convivir con su padre», apunta.

«En la práctica, esta suspensión puede alargarse mucho. Por ejemplo, en Castilla-La Mancha, el tiempo medio entre la interposición de la denuncia y la sentencia suele oscilar entre año y medio y dos años. Durante todo ese periodo, el padre no puede comunicarse con sus hijos, ni verlos, ni pasar con ellos vacaciones. El resultado es una ruptura total de la relación paterno-filial. Y, en muchos casos, esa es precisamente la consecuencia que se busca al solicitar estas medidas cautelares», sentencia.

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