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Hombre con obesidadGetty Images

Trump ordena negar residencia a extranjeros con problemas de salud como obesidad

Asimismo, se establece que la evaluación de la situación médica debe extenderse a los familiares inmediatos del solicitante

El Gobierno de Estados Unidos ha ordenado a sus autoridades migratorias que consideren no aptos para recibir una visa de inmigrante a aquellos extranjeros con determinadas condiciones de salud, como la obesidad o la vejez, que puedan suponer una carga para los recursos públicos del país. Así lo ha revelado el medio especializado KFF Health News, que ha tenido acceso a la nueva directriz enviada por el Departamento de Estado a sus embajadas y consulados.

El documento, remitido este jueves, amplía el listado de criterios médicos que pueden justificar la denegación del visado a quienes buscan establecerse de forma permanente en territorio estadounidense. Aunque desde hace décadas se exige a los solicitantes superar exámenes médicos, la novedad radica en que ahora se instruye de forma explícita que «se debe considerar la salud del solicitante», según recoge la citada fuente.

En concreto, se pide a los funcionarios responsables de tramitar las solicitudes que valoren enfermedades como la obesidad, afección que –según la guía– puede derivar en asma, apnea del sueño, hipertensión arterial o diabetes, entre otros padecimientos. «Todas estas dolencias pueden requerir atención médica costosa y prolongada», señala la normativa, lo que justificaría su inclusión como motivo para rechazar una solicitud migratoria.

Además, la instrucción incluye una evaluación económica: los agentes consulares deberán determinar si el extranjero dispone de medios suficientes para afrontar los tratamientos médicos que pudiera requerir, sin depender de la asistencia pública estadounidense.

La medida retoma un enfoque promovido durante la presidencia de Donald Trump (2017-2021), cuando su Administración hizo hincapié en limitar la concesión de la residencia permanente a quienes pudieran convertirse en lo que se define como «una carga pública». En aquel momento, el objetivo era evitar que nuevos inmigrantes accedieran a ayudas sociales financiadas con fondos federales.

Aunque la Administración de Joe Biden (2021-2025) revocó muchas de esas disposiciones tras llegar al poder, la actual decisión supone un giro que recupera parte de esa política migratoria restrictiva. De este modo, la Casa Blanca vuelve a incorporar el criterio de carga pública como uno de los ejes de su estrategia migratoria.

Otro de los aspectos incluidos en la nueva guía es la edad del solicitante. Las instrucciones apuntan a que debe considerarse si una persona mayor podría tener mayor probabilidad de depender de servicios sociales, lo que también la haría inelegible para obtener la visa.

Asimismo, se establece que la evaluación de la situación médica debe extenderse a los familiares inmediatos del solicitante, entre ellos los hijos y los progenitores de edad avanzada, quienes también podrían influir en la decisión si se estima que representarían una carga adicional para el sistema.

En definitiva, esta nueva orientación del Departamento de Estado añade nuevos criterios de exclusión basados en factores médicos y económicos, con el objetivo de reforzar los controles sobre quiénes pueden obtener el derecho a residir en Estados Unidos. Queda por ver cómo será aplicada en la práctica por los consulados y si genera oposición en los tribunales o por parte de organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes.