El Parlamento Europeo ha pedido más fondos para favorecer el aborto
'Mi voz, mi decisión': la polémica Iniciativa Ciudadana Europea en contra del derecho a la vida
El Parlamento Europeo ha dado un paso más en una de las iniciativas más controvertidas de los últimos años: la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) 'Mi voz, mi decisión', que reclama facilitar el acceso al aborto en la Unión Europea. Lo ha hecho respaldando políticamente una propuesta que, aunque presentada como un mecanismo voluntario de cooperación, anticipa un debate mucho más profundo sobre la naturaleza de los derechos fundamentales en Europa.
La iniciativa, registrada formalmente como procedimiento 2025/2889 (RSP), se encuentra actualmente a la espera de debate y votación en el pleno del Parlamento Europeo. Ha sido tramitada en la Comisión de Derechos de las Mujeres e Igualdad de Género (FEMM), con Abir Al-Sahlani, eurodiputada sueca del grupo liberal Renew, como ponente principal. La Comisión Europea, a través de la Dirección General de Igualdad, cuenta con el respaldo explícito de la comisaria Hadja Lahbib.
En su formulación oficial, 'Mi voz, mi decisión' pide que la Unión Europea establezca un mecanismo financiero voluntario, abierto a todos los Estados miembros y con contribución del presupuesto comunitario. Este fondo permitiría que un país de la UE ofrezca acceso a la interrupción voluntaria del embarazo siempre de conformidad con su legislación nacional, a personas que no puedan recibir esa atención de manera segura y legal en su propio Estado.
No se trata todavía de reconocer el aborto como un derecho europeo, sino de crear una partida presupuestaria común, financiada con los impuestos de todos los ciudadanos, para que los Estados que lo deseen faciliten abortos, incluso a personas procedentes de otros países de la UE. Es un cambio significativo, porque introduce por primera vez financiación europea directa vinculada a esta práctica.
Sin embargo, las reacciones tras la votación parlamentaria han ido mucho más allá del texto formal. Abir Al-Sahlani celebró el resultado afirmando que «la salud sexual y reproductiva es un derecho humano básico» y que la UE ha demostrado por fin reconocerlo como tal. Esa afirmación es, como mínimo, discutible: el aborto no está reconocido como derecho humano básico en ningún Tratado Europeo ni en el Derecho Internacional vigente, aunque países como Francia, lo hayan reconocido en su Constitución en 2024.
Precisamente esta distancia entre el texto aprobado y el discurso político posterior es lo que ha hecho saltar las alarmas en varios sectores, pues la iniciativa no parece acabar ahí, sino más bien parece un primer paso estratégico: obtener primero la financiación; después, el reconocimiento como derecho.
El aborto como derecho europeo
El calendario refuerza esa sospecha. La Comisión Europea tiene hasta marzo de 2026 para comunicar si planea adoptar alguna medida -legislativa o no- en respuesta a la iniciativa y justificar su decisión. Aunque formalmente no está obligada a legislar, el contexto político apunta a que la presión irá en la dirección de consolidar el aborto como un derecho fundamental europeo, algo que supondría un choque directo con la soberanía legislativa de varios Estados miembros. Antes de esa fecha, queda pendiente el debate plenario, que previsiblemente elevará el tono político de la discusión.
El equipo parlamentario que impulsa 'Mi voz, mi decisión' tampoco parece casual. Junto a Al-Sahlani (Renew, grupo político europeo fuertemente ligado a la influencia de Macron), la shadow rapporteur es Alice Kuhnke, eurodiputada sueca de Los Verdes. A ellas se suman Cecilia Strada (socialista italiana), Arba Kokalari (popular sueca), Benedetta Scuderi (Verdes, Italia) y Per Clausen (The Left, Dinamarca).
La composición del grupo parece diseñada para enviar un mensaje político muy concreto: tres eurodiputados suecos de familias políticas distintas (liberales, populares y verdes) para mostrar consenso transversal; dos italianas, en un momento en que Italia mantiene una fuerte batalla interna sobre esta cuestión; y un representante de la izquierda radical que no presenta objeciones ideológicas al avance del proyecto. El respaldo desde la Comisión llega de la mano de Hadja Lahbib, comisaria belga de Igualdad, pieza clave para que la iniciativa no quede en un mero gesto simbólico.
La Iniciativa Ciudadana Europea
La Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) nació como un instrumento de participación democrática. Sin embargo, el recorrido de 'Mi voz, mi decisión' muestra cómo puede convertirse en palanca política para redefinir derechos fundamentales sin reforma de los tratados, contando con las bendiciones explicitas de Comisión y Parlamento. Mientras el debate se presenta como una cuestión de acceso, financiación y cooperación voluntaria, el objetivo declarado por algunos de sus impulsores parece ser que el aborto deje de ser una competencia nacional para convertirse en un derecho exigible en toda la Unión.
Junto a este paso, será decisivo el debate sobre los derechos. Bien por la vía del derecho a la salud (en su vertiente sexual y reproductiva), o bien por la vía del derecho a la integridad física (de la mujer), el aborto parece haber encontrado su puerta de entrada a la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. Y este debate no se resolverá sin un profundo conflicto político y jurídico en Europa.