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Sanidad se abre a flexibilizar la dispensación del cannabis medicinal «si es pertinente»

Padilla ha querido marcar distancias respecto a otros países en los que la legalización del cannabis medicinal ha derivado en una regulación del uso recreativo

El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha reconocido este viernes que la regulación sobre el uso medicinal del cannabis no ha cumplido todas las expectativas iniciales. No obstante, ha anunciado la intención del Ministerio de Sanidad de revisar el real decreto aprobado en octubre de 2025 antes de que finalice este año, con el objetivo de flexibilizar su aplicación «si es pertinente».

Durante la inauguración de la jornada «Medicamentos a base de cannabis», organizada por la Sociedad Española del Dolor (SED), Padilla ha defendido el carácter garantista de la normativa, a pesar de que pueda percibirse como excesivamente restrictiva. Según ha explicado, la norma permite ya que los preparados de cannabis se dispensen no solo en el ámbito hospitalario, sino también en farmacias comunitarias, abriendo así la puerta a una aplicación más accesible para los pacientes.

El secretario de Estado ha subrayado que esta regulación está concebida como un marco que permita «aprender y modificar el texto en función de la evidencia disponible», dejando claro que el proceso no está cerrado y que será objeto de evaluación con vistas a realizar los ajustes necesarios durante la legislatura.

Padilla ha querido además marcar distancias respecto a otros países en los que la legalización del cannabis medicinal ha derivado en una regulación del uso recreativo, asegurando con rotundidad que «ese no es el caso de España».

Por su parte, la presidenta de la Sociedad Española del Dolor, María Madariaga, ha expresado su preocupación ante las limitaciones actuales del decreto, el cual restringe el acceso a los preparados estandarizados de cannabis a pacientes muy concretos, y únicamente bajo protocolos estrictos. Esta situación, ha señalado, impide que determinados tratamientos lleguen a quienes realmente los necesitan.

La SED ha propuesto avanzar progresivamente en la dispensación de estos medicamentos en farmacias comunitarias, así como en el ámbito de la Atención Primaria, para facilitar el tratamiento de pacientes con dolor crónico refractario, es decir, aquel que persiste durante un periodo de entre tres y seis meses sin responder adecuadamente a los tratamientos convencionales.

Según han recordado desde la sociedad científica, existen diversos estudios que respaldan la eficacia de los cannabinoides para tratar el dolor crónico, además de ofrecer un perfil de seguridad favorable, sin efectos secundarios graves ni evidencia de adicción.

Entre los grupos de pacientes que podrían beneficiarse del uso medicinal del cannabis, la SED incluye a personas con espasticidad provocada por esclerosis múltiple que no responden a terapias convencionales, pacientes que padecen formas graves de epilepsia, y quienes sufren náuseas y vómitos derivados de tratamientos como la quimioterapia, entre otros.

En esta línea, Madariaga ha considerado «deseable» que los médicos de familia, tras la formación adecuada, pudieran prescribir estos fármacos cuando existan indicaciones avaladas por la evidencia científica, de forma similar a como actualmente recetan opioides u otros tratamientos utilizados habitualmente en el manejo del dolor.

La revisión del real decreto prevista para finales de 2026 se perfila, así, como una oportunidad para incorporar estas propuestas y adaptar la normativa a las necesidades reales de los pacientes.