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Niños de un colegio de LondresiStock

Las aulas de Londres se empiezan a vaciar por la baja tasa de natalidad: «Los abortos tienen un impacto directo»

La tasa de fertilidad sigue en números rojos en Europa. En Reino Unido, esto pasa desde 1973, último año en el que se vio la media de 2,1 hijos por mujer

Los efectos de la cultura de la muerte y el gran invierno demográfico que vive la mayor parte del mundo empiezan a ser notables en Londres, donde las sillas de las aulas comienzan a quedar vacías por la baja tasa de natalidad. Mientras varios políticos señalan al coste de la vivienda, al atraso de la maternidad o a la inestabilidad económica de muchos jóvenes, para muchos ciudadanos y asociaciones, el principal problema de este polémico y trágico fenómeno se da en el aborto, práctica que mató en 2023 a 277.970 bebés en Inglaterra y Gales.

Esta información, recogida por la Sociedad para la Protección de los Niños No Nacidos, la han trasladado los ayuntamientos de Londres, que han revelado que, por primera vez desde que se tienen registros, la demanda de plazas para Year 7 está disminuyendo a un ritmo mayor que la de Reception (primer año de educación primaria obligatoria, etapa de los cuatro a los cinco años).

Asimismo, los consistorios han afirmado que el número de pequeños que ingresen en los centros educativos disminuya un 4 % más. Esto se traducirá en una gran crisis educativa, puesto que tendrán que prescindir de personal, y algunos colegios cerrarán, revela la sociedad provida.

En este sentido, Michael Robinson, director ejecutivo de la Sociedad para la Protección de los Niños No Nacidos, destaca que si el cierre de escuelas se trata simplemente como un problema de financiación o planificación, la respuesta será «completamente benigna». Así, revela que es «el punto final visible» de décadas de decisiones que han devaluado la natalidad, normalizado el aborto y tratado el declive demográfico como «un beneficio neto para el mundo».

En cuanto a las aulas vacías de Londres, el director ejecutivo zanja que deberían ser «una llamada de atención», puesto que «una sociedad que no acoge a los niños acabará sufriendo las consecuencias: economías y comunidades destruidas. El aborto es el mayor destructor de la armonía y la prosperidad social».

Una tasa de fertilidad muy pobre

Esto no es nada nuevo. Tampoco les pilla por sorpresa. La tasa de fertilidad –número promedio de hijos que una mujer en un área específica tendrá a lo largo de su vida– sigue en números rojos en Europa. En Reino Unido, esto pasa desde 1973, último año en el que se vio la media de 2,1 hijos por mujer. Ahora la cifra está en 1,4 y bajando. Es decir, el país lleva más de medio siglo con una natalidad bajo mínimos que, según las estadísticas, no permite el reemplazo generacional.

Lo llamativo de todo esto, comentan desde la Sociedad para la Protección de los Niños No Nacidos, es lo rápido que la muerte ha superado a la vida. En 2023, las defunciones superaron –por primera vez en décadas– a los nacimientos. Nada sorprendente teniendo en cuenta que el número de abortos en Inglaterra y Gales alcanzó ese mismo año cifras récord (277.970).