Varias personas mantienen una conversación en su lugar de trabajo
¿Las personas con acento extranjero se perciben como menos profesionales? Esto dice la psicología
Investigadores de Harvard analizaron más de 5.000 charlas impartidas en inglés sobre una amplia gama de temas. La conclusión era clara: los oradores con acento extranjero recibían menos interacción y atención
Al comenzar un nuevo trabajo, o cuando nos encontramos inmersos en esos interminables procesos de selección, es clave tener conocimiento de la empresa, tener un currículum inmaculado, entre otros aspectos. Si hemos tenido la fortuna de empezar en ese esperado empleo, comenzarlo con una actitud proactiva suele ser un buen inicio. Una escucha activa, organización y socialización son vitales de cara a desarrollar una cultura de empresa adecuada. Sin embargo, aquí es donde entra en factor a tener en cuenta y que pocas personas desarrollan: el acento.
Así lo manifiesta un nuevo estudio realizado por un equipo de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, que detalla cómo en entornos donde a la atención determina el alcance y la influencia existe una especie de «penalización por acento».
Para ello, los investigadores analizaron más de 5.000 charlas impartidas en inglés sobre una amplia gama de temas. La conclusión era clara: aquellos oradores con acento extranjero recibían menos interacción y atención.
«Es importante destacar que esta brecha persistió incluso después de ajustar los datos según la calidad del contenido, el tema, la experiencia y la visibilidad de las ponencias de los oradores», señaló el equipo en un artículo para Harvard Business Review.
En resumidas cuentas, si dos oradores explicaban ideas de similar importancia en entornos igualmente importantes, aquel que hablaba con un acento «menos estándar» recibía un nivel de atención inferior.
¿Por qué ocurre esto?
Es la gran pregunta. Tal como señala la misma investigación, «el habla con acento aumenta sutilmente el esfuerzo cognitivo y reduce las percepciones de calidez y la confiabilidad, que a su vez suprime la participación».
Tal como detalla, Christy Zhou Koval, de la Escuela de Negocios Smith de la Universidad de Queen's (Canadá), hay dos mecanismos que impulsan esta evaluación negativa de los hablantes que no utilizan un acento estándar. Uno de ellos es el llamado «efecto de fluidez», la idea de que cuando escuchas un acento que no te resulta familiar, tu procesamiento cognitivo se vuelve menos fluido y, por lo tanto, evalúas a esa persona de manera más negativa.
El otro mecanismo que se ha identificado en la literatura es «el estereotipo». Así, cuando escuchas un acento extranjero o no estándar, se activa una sensación de alteridad. En resumen, a nuestro cerebro le resulta más sencillo procesar un acento familiar. Tendemos a sentirnos más seguros de nosotros mismos cuando escuchamos un habla nativa. Además, los oyentes tienden a suponer que los hablantes con acento extranjero tienen una competencia lingüística menor, incluso cuando su gramática y vocabulario son impecables.
«Si bien las organizaciones han invertido mucho en reducir los prejuicios basados en el género, la raza y la apariencia, el acento sigue sin abordarse en gran medida, a pesar de ser omnipresente en los equipos globales y en los programas de desarrollo de liderazgo», destacan los expertos de Harvard.
La revelación de la institución estadounidense no es del todo nueva. Ya en el año 2010 un estudio de la Universidad de Chicago destacaba cómo el problema de la credibilidad aumenta con la intensidad del acento.
«Los resultados tienen importantes implicaciones sobre cómo las personas perciben a los hablantes no nativos de un idioma, especialmente a medida que aumenta la movilidad en el mundo moderno, lo que lleva a que millones de personas no sean hablantes nativos del idioma que usan a diario», destacaba Boaz Keysar, profesor de Psicología en la Universidad de Chicago y experto en comunicación.
Para poner fin a esta tendencia, los expertos de Harvard sugieren priorizar las propuestas por escrito en lugar de las presentaciones orales. Para ello, se designará a una sola persona para leer las contribuciones, garantizando así que las ideas se transmitan con un tono común. Por su parte, las políticas que promueven la inclusión lingüística pueden ayudar a combatir la discriminación y crear oportunidades más equitativas, mientras que la educación también desempeña un papel clave en remodelar estas percepciones.