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Mujer observando la ecografía de su hijo

Mujer observando la ecografía de su hijoGetty Images

Ver imágenes para comprar tabaco es obligatorio; ver una ecografía antes de abortar, una «intromisión intolerable»

El obispo de Orihuela-Alicante considera inadmisible que para comprar tabaco sea obligatorio ver «imágenes espeluznantes», con el argumento de que se debe estar «bien informado»

Hace tres años, Vox Castilla y León propuso una iniciativa para salvar la vida a los nasciturus: ecografías 4D para mostrar a la mamá en un vídeo en tiempo real la imagen del bebé y escuchar el latido de su corazón. Esta medida fue rechazada por el Gobierno de Sánchez, bajo el argumento de que una mujer tiene «la madurez suficiente cuando decide abortar». Sin embargo, no ocurre lo mismo en las cajetillas de tabaco, donde es obligatorio ver un tumor de lengua, un pulmón calcinado o un feto muerto para comprarlas.

En una imagen compartida en la red social X, el obispo de Orihuela-Alicante ha reflexionado al respecto. Así ha afirmado que las «contradicciones de lo políticamente correcto» acaban delatándose «a sí mismas».

En este sentido, el obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, considera inadmisible que para comprar tabaco sea obligatorio ver «imágenes espeluznantes», con el argumento de que se debe estar «bien informado», pero si se propone que una mujer que va a abortar vea antes una ecografía del hijo que lleva en el vientre, sea considerado «una intromisión intolerable». Es más, en muchas fotos editadas indican que fumar perjudica al hijo que se espera.

A pesar de la negativa del Ejecutivo por prohibir a las mujeres ver a sus hijos antes de tomar la decisión de abortar, diversas asociaciones y rescatadores afirman que en el momento en el que las mamás ven a su bebé o escuchan el latido del corazón –que se oye desde las cinco semanas–, la mayoría cambia de opinión.

También lo expresó en el Manifiesto de Médicos por el Latido Fetal el doctor José Ignacio Sánchez, que garantizó que durante años, se ha tratado de vender que lo que se quitaba del cuerpo de la mujer al practicar un aborto era un «coágulo» o «amasijo de células». Sin embargo, apunta: «Resulta que ese ser tiene latido». Asimismo, aseveró que es «fácilmente constatable» en los embriones de la especie humana a partir de su tercera o cuarta semana de vida, mediante la realización de «una simple ecografía».

El Ministerio de Sanidad, que se encarga tanto de la ley del tabaco como de la ley del aborto, no tiene pudor en admitir que los nacimientos le dan igual. Mientras se desvive por prohibir el tabaco en España, admite a viva voz y mediante políticas y actos –como la plataforma quieroabortar.org– que la cultura de la muerte cada vez avanza más en nuestro país. Según las últimas cifras, en el año 2024 se produjo el mayor número de abortos, cuando 106.172 mujeres decidieron quitarle la vida al hijo que esperaban. Esto ha supuesto un incremento de más de 3.000 casos respecto a 2023, con una tasa de 12,136 abortos por cada mil mujeres de entre 15 y 44 años.

Esto ocurre por las políticas de Sánchez y su Gobierno. El Ministerio de Sanidad, en lugar de impulsar medidas que sostengan la vida y acompañen a la mujer embarazada, insiste en normalizar el aborto como una prestación sanitaria y perseguir a los objetores de conciencia. La persecución de Mónica García a los médicos no ha cesado. Después de una larga carrera dedicada a salvar vidas, la ministra ha decidido hacer todo lo posible para que los facultativos a favor de la vida que se nieguen a llevar a cabo esta práctica sean señalados.

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