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Por primera vez, científicos señalan cómo un virus marino habría empezado a causar daños oculares a humanos

Conocido como Nodavirus de la Mortalidad Encubierta(CMNV), esta patología es habitual en peces y crustáceos

Se conoce como Nodavirus de la Mortalidad Encubierta (CMNV) es un patógeno emergente de ARN, no clasificado formalmente dentro de Nodaviridae. Este virus causa la «enfermedad de mortalidad encubierta» (VCMD) en camarones de cultivo, principalmente de la especie Litopenaeus vannamei. Se caracteriza por provocar altas tasas de mortalidad silenciosa (sin signos clínicos claros al principio) y mionecrosis, una infección bacteriana grave y de rápida evolución que destruye el tejido muscular.

Lo preocupante del asunto es que decenas de personas en China habría comenzado a dar positivo en este nodavirus que era exclusivo en animales marinos. Tal como señala una investigación publicada en el portal científico New Scientist, se trata del primer caso documentado de un virus de origen marino que provoca enfermedad en humanos.

En concreto, los pacientes fueron diagnosticados con uveítis anterior viral hipertensiva ocular persistente (POH-VAU), una afección compleja de inflamación ocular. En este caso, el virus provoca la inflamación del iris, acompañada de un aumento de la presión intraocular (PIO) que no se resuelve fácilmente, requiriendo un manejo crónico o a largo plazo.

Los individuos que fueron observados –70 pacientes entre 2022 y 2025, incluidos científicos de la Academia China de Ciencias Pesqueras– mostraron síntomas con un enrojecimiento ocular constante, incomodidad en la zona y hasta momentos de visión borrosa.

Tal como destacó Edward Holmes, virólogo de la Universidad de Sídney, esta afección podría estar más extendida de lo que la gente se piensa. Sin embargo, ha llamado a la calma, destacando de que no hay pruebas claras de que se trate de una «epidemia».

Con el objetivo de estudiar cómo este virus puede afectar a organismos más complejos se han llevado a cabo ensayos con ratones de laboratorio. Al inyectarse el virus, los animales sufrieron alteraciones en la córnea, iris y retina, destacando cómo la afección puede transmitirse entre animales que comparten agua. Estas conclusiones fueron posible gracias al análisis de 523 animales acuáticos procedentes de Asia, América, Europa, África y la Antártida, revelando cómo el virus apareció en casi medio centenar de especies, incluidas algunas conocidas como gambas, cangrejos o pepinos de mar.