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Oficina de Muface en la calle Pablo Iglesias de Madrid

Oficina de Muface en la calle Pablo Iglesias de MadridRodrigo Díez

Muface gasta más de medio millón de euros al año en talonarios de recetas en papel en plena era de la digitalización

Varias comunidades aún no cuentan con receta electrónica y, en el resto, las de papel continúan estando presentes

El mantenimiento del concierto sanitario de la Mutualidad de Funcionarios Civiles del Estado (Muface) fue noticia durante los años 2024 y 2025 debido a la dificultad para que las aseguradoras continuasen prestando ese servicio a los servidores públicos. Tras un concurso que quedó desierto y la modificación de un segundo, el Gobierno consiguió convencer a Adeslas y Asisa después de anunciar una subida de las primas del 41,2 % en los próximos tres años.

De esta manera, el presupuesto del contrato asciende a 4.808,5 millones de euros, lo que supone 1.276,5 millones de euros más que el concierto anterior. Después de estas gigantescas cifras todo a su lado parece poco, pero destaca en especial un gasto de Muface por su extemporaneidad.

Tal y como consta en la Plataforma de Contratación del Sector Público, la mutualidad –que depende del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública que dirige Óscar López–, la mutualidad se gasta más de medio millón de euros al año en confeccionar talonarios de recetas para los funcionarios. Tradicionalmente, los servidores públicos disponían en sus casas de un talonario de recetas que tenían que llevar al médico para que estos pudieran escribir –a mano– los medicamentos que tenían que administrarse.

Un procedimiento que no corresponde con los tiempos actuales, y es que en la sanidad pública hace años que la receta es electrónica y no es necesaria su impresión en papel. A pesar de que Muface se encuentra inmersa en un proceso de digitalización de las recetas, esto aún no se ha implementado en varias comunidades autónomas, lo que hace que el organismo siga invirtiendo esa suma anual para imprimir talonarios.

Según el contrato, que tendrá vigencia de un año, Muface fijó el presupuesto base de licitación (sin impuestos) en 610.200 euros, una cantidad que podría ascender hasta los 1.342.440, valor estimado del contrato. El adjudicatario, Formularios Europeos, S.A., asumirá la tarea por un importe final de 549.720 euros.

Su finalidad, como hemos adelantado, es la elaboración de un volumen anual que oscila entre un mínimo de 15 y un máximo de 27 series de recetas. Cada una de estas series incluirá un millón de recetas, organizadas en 40.000 talonarios. A su vez, cada talonario estará compuesto por cubiertas, una hoja de recibo y 25 juegos formados por el original de la receta y su correspondiente copia destinada al paciente, todos ellos con numeración correlativa, tal y como se detalla en el pliego.

En la actualidad, únicamente se produce un modelo de talonario, pero el adjudicatario podrá ampliar la fabricación hasta cuatro variantes adicionales, cuya única diferencia radicará en el idioma empleado: español-catalán, español-gallego, español-valenciano y español-vasco.

Una receta electrónica que no llega

Pese a que Muface depende del Ministerio para la Transformación Digital, su receta electrónica no parece terminar de llegar. Comunidades como Andalucía y Cataluña aún no la tienen, después de que las regiones se hayan ido incorporando paulatinamente desde 2020. Las últimas en sumarse han sido Comunidad Valenciana y Castilla y León, este primer cuatrimestre de 2026, pero se trata de un proceso todavía sin concluir después de seis años del inicio.

La directora general de Muface, Myriam Pallarés, ha señalado que el objetivo de la mutualidad para 2026 es conseguir que el uso de la receta electrónica se extienda y que lo normal sea su utilización, dejando como excepcional la vía convencional de receta papel.

Lo cierto es que esa excepcionalidad a que se apunta desde la mutualidad no es tal debido al perfil envejecido del mutualista, que sigue prefiriendo llevar el talonario en papel a las consultas. Este arcaico procedimiento, aún presente en dos comunidades como única forma de obtener las recetas, es el responsable de ese gasto anual de medio millón de euros.

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