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Man shopping in a supermarket while on a budget. He is looking for low prices due to inflation. He is living in the North East of England.

Un hombre comprando refrescos en un supermercadoGetty Images

Sociedad

España cambia las normas: las tiendas cobrarán un importe extra por cada botella y lata vendida

Este mecanismo, conocido como Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), busca aumentar el reciclaje y la reducción de residuos

Desde el próximo mes de noviembre, la venta de botellas y latas en los comercios españoles va a cambiar completamente. Y es que, en determinados productos, estas bebidas incluirán un importe extra que el consumidor podrá recuperar al devolver el envase vacío, incentivando así la gestión y reducción de residuos.

Este nuevo mecanismo, conocido como Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), se enmarca dentro de una iniciativa que busca aumentar la reutilización y el reciclaje. Su origen se establece en el Real Decreto 1055/2022, que en su artículo 45 contempla que, si no se cumplen los objetivos de recogida selectiva fijados por la ley, será obligatorio implantar un sistema de depósito para determinados envases de un solo uso.

De este modo, como no se han cumplido esas metas de recogida de envases, este mecanismo se ha tenido que poner en marcha en un plazo que marca su fecha de estreno para finales de este año. A partir de entonces, los envases de bebidas de hasta tres litros, ya sean de agua, refrescos, zumos o cerveza, llevarán un pequeño sobrecoste de al menos 10 céntimos, que serán recuperables si se devuelven a la tienda o a través máquinas específicas.

Mediante esta maniobra se buscará aumentar de forma significativa la recogida de todos estos residuos, que en los niveles actuales ronda poco más del 42 %, todavía muy lejos de las cifras exigidas por la normativa en un inicio, que se situaban sobre el 70 %. El objetivo final es el de alcanzar porcentajes cercanos al 90 % en 2029, en línea con las metas europeas.

Las complejidades logísticas

Este se trata de un reto de grandes magnitudes, puesto que no será fácil que la ciudadanía integre esta práctica a su día a día rápidamente, de manea rutinaria. Además, según ha desvelado el periódico La Vanguardia, la burocracia y la complejidad del modelo están ralentizando todo el proceso, ya que todavía existen claves del mismo sin definir, como por ejemplo quién gestionará el sistema o cómo se organizará a gran escala.

Por todo ello, está por ver todavía si el modelo comenzará en noviembre de 2026, como está previsto. Por el momento, al margen de la complejidad logística enorme, las intenciones están claras, y se siguen dando pasos hacia una mejora en la calidad del reciclaje y una economía cada vez más circular.

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