Libros traducidos al castellano y empleados en Austria para la lección
Multan a una madre por impedir que su hijo asistiera a un taller de educación sexual: «Quería protegerle»
No solo abordaban contenidos sobre sexo, también trataban de explicar a los estudiantes las nuevas visiones de familia, dejando atrás la tradicional
Al igual que las películas tienen una edad recomendada, lo mismo debería pasar con ciertos temas de ingeniería social que los gobiernos intentan imponer en las escuelas. Lamentablemente, no siempre es así. En Austria, una mujer ha tenido que pagar 110 euros de multa por no llevar a su hijo pequeño a clase cuatro días porque no quería que asistiera a un taller de educación sexual, el cual no había sido comunicado previamente a los progenitores.
Según expuso Michaela Vamos-Karandish, la madre del menor, y recogió ADF International, los materiales que ofrecieron a los pequeños no eran «nada adecuados para su edad». Entre los libros ofrecidos y que los maestros usaban para explicar la actividad estaban Lina la exploradora y Mi primer libro de educación sexual, que contienen representaciones explícitas de prácticas sexuales, informa Lifesite.
No solo abordaban contenidos sobre sexo. También trataban de explicar a los estudiantes las nuevas visiones de familia, dejando atrás la familia tradicional y toda su naturalidad. Asimismo, la madre denunció que esto suponía una violación del «principio de neutralidad en los colegios públicos».
Tal y como ha podido saber Lifesite, durante dos semanas los estudiantes, sin ningún tipo de supervisión por parte de adultos, pudieron acceder a esos libros y ojearlos cuantas veces quisieran, ya que estaban en el aula.
Esta no ha sido la única vez que ha ocurrido algo así. Vamos-Karandish anotó que ya había avisado verbalmente y mediante correos con la escuela y las autoridades para exigirel cese de la actividad o la posibilidad de alguna alternativa. Sin embargo, la respuesta que recibió no fue la deseada. Desde el colegio le informaron que, ante su preocupación, lo mejor sería no avisar de cuándo iba tener lugar esta actividad. Para ella, esto dificultaba considerablemente «la toma de una decisión libre e informada al respecto».
En este sentido, la madre aseveró que los padres tienen la responsabilidad de «proteger a sus hijos del peligro». Por todo ello, continuó, deberían tener la libertad de «protegerlos del contenido perturbador». También destacó que su decisión no fue un desprecio «por la escolarización obligatoria», sino que actuó así para proteger a su hijo de «contenido que no es apropiado para su edad y que le resulta angustiante», apunta el medio.
Por último, subrayó que no es la primera vez que pasa esto, y mencionó algunos episodios que habían reportado otros padres de la escuela como, por ejemplo, pesadillas por la noche y ansiedad. Todo ello, aseguró, como consecuencia de las clases de educación sexual y explicaciones tan explícitas para niños tan pequeños.