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Cancer cells vis - 3d rendered image, Computer-generated imagery (CGI) of cancer cell. Visual of overall shape of the cell's surface at a very high magnification.  Medical research concept.

Imagen 3D de células cancerosasGetty Images

Un estudio descubre por qué algunos cánceres son más peligrosos que otros

Existen muchos motivos, pero el análisis presentado por investigadores estadounidenses pone el foco en cómo se comportan las células que tienen más cromosomas de lo esperable

Pese a los innumerables intentos de encontrar la cura para el cáncer, esta enfermedad sigue cobrándose un sinfín de vidas cada año a lo largo del planeta. Sin embargo, sí es cierto que la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia o la hormonoterapia pueden ayudar de sobre manera a combatir esta afectación, e incluso llegar a curar a pacientes.

Sin embargo, las dificultades suelen residir en que cada persona puede padecer un cáncer diferente, dependiendo de su organismo y de cómo pueda desarrollarse la enfermedad en su cuerpo. No obstante, pese a las dificultades, la ciencia sigue dando pasos hacia delante con el fin de encontrar una solución definitiva para acabar con esta afección.

La investigación de Virginia Tech

Y es que una investigación elaborada por el Instituto Politécnico y la Universidad Estatal de Virginia, en Estados Unidos, ha compartido una serie de mecanismos para comprender por qué no todos los cánceres son iguales, sumando un nuevo argumento a lo ya establecido. En este sentido, el equipo de la profesora Daniela Cimini ha desvelado la ciertas diferencias clave entre las células cancerosas.

En este sentido, la investigación se ha centrado en cómo se comportan las células que tienen más cromosomas de lo esperable, sobre todo en aquellas que forman cuartetos. Estas pueden provocar la aparición de tumores en los seres humanos, y el equipo se ha especializado en comparar tumores formados a partir de células diploides (con parejas de cromosomas) con otros de células tetraploides (cuartetos).

De este modo, los investigadores concluyeron que, pese a que las células tetraploides disminuían durante la formación del tumor, su presencia se correlacionaba con tumores que crecían más rápido. Las conclusiones apuntaron directamente a que este tipo de células incentivaban el crecimiento de células sanas de tejido conectivo, que a la postre servían de soporte a las cancerosas.

Con todo ello en mente, los investigadores estudiaron cómo evolucionaban los tumores de células tetraploides especialmente pequeñas en ratones, y confirmaron que avanzaban con más celeridad sin importar de qué tipo de cáncer se trataba. «Ya sabíamos que la tetraploidía puede hacer que las células sean más tumorigénicas, pero ahora sabemos que si incorporamos el tamaño de las células, puede ser más predictivo del potencial tumorigénico», concluyó Daniela Cimini.

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