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Una mamá japonesa con su hijo recién nacido

Una mamá japonesa con su hijo recién nacidoiStock

El plan de Japón para reactivar la natalidad en el país: «Estamos sumidos en una emergencia silenciosa»

Tras evaluar el grave problema de las parejas jóvenes para compatibilizar las largas jornadas de trabajo con su vida familiar, el Gobierno ha decidido ofrecer varias alternativas

El número de nacimientos en Japón ha caído en picado. El país atraviesa una crisis de natalidad sin precedentes. En 2025 se registraron 705.809 alumbramientos, 15.179 menos que el año anterior. Esta caída también se ve reflejada en la tasa de fecundidad, que ronda los 1,15 hijos por mujer, una cifra muy alejada del 2,1 necesario para el reemplazo generacional. La situación se agrava porque el número de fallecimientos supera ya al de los partos.

Al igual que ocurre en España, para los ciudadanos del país nipón uno de los principales problemas es el elevado coste de criar a un hijo. Según una encuesta del Centro Nacional para la Salud y Desarrollo Infantil, recogida por el medio local Mainichi Shimbun, tener y mantener a un niño hasta los 18 años puede costar a los padres del país 146.000 euros. Desglosado, solo desde la etapa escolar, los hogares se pueden gastar entre 5.000 y 6.000 euros al año. Una cifra similar a la española.

Hace dos años, la compañía Itochu, una corporación japonesa que se dedica a comercializar productos relacionados con la energía, impuso una nueva medida en su empresa para intentar fomentar la natalidad: prohibir el trabajo después de las ocho de la tarde. Además, ofreció guarderías propias para su personal. Gracias a esta iniciativa, la empresa logró duplicar su tasa de fertilidad en comparación con la de Tokio y la del resto del país, pero no fue suficiente. Por ello, el país ha propuesto un nuevo plan.

Tras evaluar el grave problema de las parejas jóvenes para compatibilizar las largas jornadas de trabajo con su vida familiar, el Gobierno de Japón ha decidido ofrecer varias alternativas. Entre ellas, la implantación de un plan laboral de cuatro días a la semana, la limitación de las horas extra y programas de ayudas económicas para padres similares a los aplicados en países europeos como Suecia, explica Xataca.

A pesar de estos llamativos puntos, hay una iniciativa que ha generado expectación por parte de los japoneses. Todo comenzó en 2019, cuando el Gobierno aprobó una norma que establecía que las familias con hijos de tres a cinco años no pagarían educación. Años después, en 2023, Tokio dio un paso más: comenzó a ofrecer guarderías gratuitas para menores de dos años siempre que tuvieran hermanos mayores.

Ahora, la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, ha anunciado que se extenderá a todos los niños hasta dos años. No habrá ningún límite. Esto ha revelado, lo ha decidido porque están sumidos en «una emergencia silenciosa» y deben salir de ella.

A pesar de todos estos esfuerzos, muchos expertos consideran que las ayudas económicas no serán suficientes para resolver por completo el problema demográfico.

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