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Ana Ortiz de Obregón
El código de la escrituraAna Ortiz de ObregónGrafóloga forense. Autora de 'El código de la escritura' (LID Editorial)

La escritura de Leire Díez: la monotonía de la pauta

El código de su escritura refleja una forma de actuar donde la repetición y la ejecución de procedimientos conocidos adquieren un protagonismo superior al de la iniciativa personal

Letra de Leire Díez, la 'fontanera' del PSOE

Letra de Leire Díez, la 'fontanera' del PSOE

La escritura de Leire Díez se apoya sobre tres pilares gráficos que definen su personalidad: una letra sencilla, clara, de ritmo pausado y monótono; unas líneas de dirección recta y una marcada horizontalidad; y un trazado en guirnalda acompañado de una cierta inclinación regresiva. Al analizar este conjunto, aparece una personalidad con tendencia a seguir caminos ya pautados, integrados en estructuras predefinidas y dependencia de referencias externas. El código de su escritura refleja una forma de actuar donde la repetición y la ejecución de procedimientos conocidos adquieren un protagonismo superior al de la iniciativa personal o la elaboración de planteamientos propios.

El primer rasgo se encuentra en que el ritmo es lento y monótono a lo largo de todo el texto. En grafología, la velocidad es uno de los indicadores donde se observa la rapidez mental, los tiempos de asimilación y la capacidad de reacción ante las distintas situaciones que se presentan. El cerebro humano tiende de forma natural a economizar tiempo y esfuerzo simplificando movimientos, reduciendo recorridos y enlazando caracteres. De ahí surgen habitualmente los grafismos acelerados y agrupados propios de la agilidad ejecutiva. La escritura de Leire Díez es además sencilla, clara, ordenada y agrupada, características que habitualmente favorecen esa rapidez de ejecución. Sin embargo, en este caso, el orden externo no se traduce en rapidez interna. La persistente lentitud y la regularidad del trazado revelan una contradicción que apunta a una rigidez cognitiva. Se trata de un pensamiento de tipo reproductivo, donde la mente se desenvuelve dentro de esquemas conocidos y aplica procedimientos ya memorizados. Este rasgo manifiesta una clara preferencia por la repetición frente a la creación y por la aplicación de soluciones conocidas frente a la resolución autónoma de problemas nuevos.

El segundo pilar del código de su escritura se observa en la horizontalidad constante de sus renglones. La línea horizontal constituye uno de los signos más claros de dominio de las propias fuerzas y de capacidad para mantener una dirección estable frente a las circunstancias externas. Cuando aparecen dificultades, tensiones o elementos capaces de alterar el equilibrio personal, el cerebro tiende a reforzar los mecanismos de control para conservar la estabilidad y evitar desviaciones innecesarias. En la escritura de Leire Díez, este rasgo aparece desarrollado de forma especialmente intensa. Los renglones avanzan manteniendo una dirección constante y se adaptan con precisión a la pauta cuadriculada sobre la que están escritos. Incluso cuando la atención se concentra en las ideas y no en el propio acto de escribir, los renglones siguen avanzando con la misma regularidad y sin apenas desviaciones. Esta extraordinaria estabilidad del trazado revela una necesidad especialmente intensa de apoyarse en mecanismos de control y en referencias estables para mantener la dirección elegida. Cuando esta rectitud alcanza un grado tan elevado y uniforme, el significado apunta a una fuerte dependencia de la norma exterior. Esta característica se traduce en una mayor facilidad para desenvolverse dentro de estructuras organizadas y procedimientos establecidos que en situaciones donde se exige iniciativa, criterio propio o la toma de decisiones con autonomía.

Por último, el tercer pilar de la escritura de Leire Díez aparece en la combinación de letras en forma de guirnalda (abiertas hacia arriba) con una inclinación moderadamente regresiva, orientada hacia la izquierda, y una ligera oscilación. Mientras que la guirnalda refleja una disposición hacia la receptividad con el entorno, en un contexto de rigidez gráfica generalizada pierde la espontaneidad y se traduce en una acomodación pasiva al mismo. Refleja una personalidad que se amolda al contexto social por asimilación y por ausencia de iniciativa para oponerse o imponer un criterio propio. A su vez, la inclinación hacia la izquierda introduce reserva, distanciamiento y una tendencia a no exteriorizar el pensamiento. Esta combinación muestra una adaptación basada en la observación y el cálculo de las circunstancias, donde la integración en el entorno se produce más por acomodación a las dinámicas existentes que por la afirmación de criterios o iniciativas propias.

En conjunto, el código de la escritura de Leire Díez refleja una personalidad que se desenvuelve con mayor facilidad dentro de estructuras, referencias y procedimientos previamente establecidos. El análisis muestra una limitada tendencia a generar planteamientos propios y una preferencia por aplicar soluciones ya conocidas antes que por construir otras nuevas. Su conducta se orienta más hacia la aplicación y continuidad de pautas existentes que hacia su cuestionamiento o transformación, encontrando mayores dificultades cuando las circunstancias exigen iniciativa, autonomía de criterio o capacidad para elaborar respuestas originales ante situaciones nuevas.

Y ahora, lector, fíjese en su propia letra. ¿Es usted una persona con iniciativa o más bien de ejecución? Cuéntemelo en la sección de comentarios.

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