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Uno de las conferencias organizadas por MCC BruselasEL DEBATE

Castigar ideas, silenciar discrepancias

El think tank conservador MCC Bruselas ha sido vetado por cuestiones ideológicas

El centro de estudios conservador MCC Bruselas ha denunciado que la suspensión de su inscripción en el Registro de Transparencia de la Unión Europea constituye un nuevo ejemplo del uso ideológico de las instituciones comunitarias para limitar la presencia de organizaciones que cuestionan el consenso político dominante en Bruselas.

La decisión, comunicada por la Secretaría del Registro de Transparencia, se produce tras una denuncia presentada por Corporate Europe Observatory (CEO), una organización activista crítica con las posiciones defendidas por el think tank. MCC rechaza tanto el fondo de la resolución como el procedimiento que la ha originado y ha anunciado que recurrirá la medida por todas las vías administrativas y judiciales disponibles.

Según la organización, la suspensión no responde a acusaciones de falta de transparencia, irregularidades financieras, reuniones de lobby no declaradas o conductas indebidas, (que no han existido) sino a una interpretación controvertida del denominado «principio de registro único», una norma destinada a evitar que una misma organización figure varias veces en el Registro de Transparencia mediante entidades vinculadas.

MCC Bruselas es una entidad independiente constituida conforme a la legislación belga, y que por tanto tiene derecho a mantener su propia inscripción. Para sus responsables, el problema de fondo no es administrativo, sino político. La organización considera que esta suspensión forma parte de una secuencia de intentos para reducir su influencia en el debate público europeo. En este sentido, recuerda las campañas dirigidas a cancelar sus actos, las presiones sobre los recintos que acogían sus eventos y el intento de impedir la celebración de la conferencia NatCon en abril de 2024, cuando varios alcaldes de Bruselas ordenaron su clausura. Aquella decisión fue posteriormente revocada por los tribunales belgas, que permitieron que el encuentro siguiera adelante.

La organización asegura que existen otras entidades internacionales que operan a través de múltiples estructuras jurídicas y mantienen distintos registros activos ante las instituciones europeas sin haber sido sancionadas. Como ejemplo señala a World Wildlife Fund (WWF), una de las mayores organizaciones ecologistas del mundo, cuya red internacional está compuesta por numerosas entidades nacionales, regionales y especializadas, todas ellas con sus respectivos registros.

Según MCC Bruselas, la propia Secretaría del Registro reconoció que mantiene conversaciones con las organizaciones de la red WWF relacionadas con la multiplicidad de sus inscripciones. Sin embargo, mientras esos registros continúan vigentes e incluso algunas entidades de la organización han obtenido nuevas inscripciones recientemente, la del MCC ha sido suspendida.

Para el think tank conservador, esta diferencia de trato quiebra la pretendida neutralidad institucional ante las normas. Sus responsables subrayan además que, durante el período investigado, MCC Bruselas no mantuvo reuniones de lobby con instituciones europeas, pese a lo cual fue sometido a una investigación de más de un año que concluyó con la suspensión de su inscripción.

También cuestionan el origen de la investigación. A juicio de la organización, la denuncia presentada por Corporate Europe Observatory no se limita a cuestiones técnicas relacionadas con la transparencia, sino que se centra ampliamente en sus posiciones ideológicas, sus conferencias y su influencia en el debate público.

La entidad afirma que el texto de la denuncia hace referencia a actividades relacionadas con debates sobre las protestas de los agricultores, la política climática y otras cuestiones controvertidas, lo que demuestra, según sus responsables, que el verdadero objetivo era desacreditar a una organización conservadora con creciente influencia en Bruselas. «No es simplemente una denuncia sobre transparencia. Es una denuncia sobre ideas», sostiene el director del think tank.

Para MCC Bruselas, no se trata de un caso aislado, sino que este episodio ilustra una tendencia cada vez más visible en las instituciones europeas: la utilización de procedimientos administrativos aparentemente neutrales para dificultar la actividad de organizaciones que discrepan de las posiciones predominantes dentro del establishment comunitario.

Pese a la suspensión, la organización asegura que mantendrá todas sus actividades. Sus responsables afirman que seguirán organizando conferencias, publicando investigaciones y participando en el debate político europeo mientras se tramitan los recursos contra la decisión. «Todo intento de silenciarnos en el pasado fracasó», ha declarado Furedi. «Quienes intentaron cerrar NatCon fracasaron. Quienes buscaron marginar nuestro trabajo fracasaron. Este intento también fracasará».

MCC Bruselas sostiene que lo que está en juego no es una discusión por un mero procedimiento administrativo, sino más bien una cuestión más profunda, un pulso entre la libertad de expresión y la censura: o bien las instituciones europeas son capaces de garantizar un auténtico pluralismo ideológico o bien se asiente a la restricción del debate público mediante determinados mecanismos administrativos institucionales.