Hospital Universitario de Cabueñes
La Justicia rechaza indemnizar a un paciente con 443.000 euros por una infección hospitalaria
El afectado alegó un fallo en las medidas de prevención de infecciones en el hospital de Cabueñes, en Gijón, donde fue intervenido en su pierna izquierda
La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Asturias ha rechazado el recurso de un paciente que solicitaba una compensación de 443.184 euros por las secuelas que, según sostenía, le ocasionaron la operación y el tratamiento médico recibidos tras fracturarse la tibia y el peroné.
El afectado alegó un fallo en las medidas de prevención de infecciones en el hospital de Cabueñes, en Gijón, donde fue intervenido en su pierna izquierda, informa Efe.
La sentencia detalla el largo historial médico del recurrente que, tras sufrir una fractura de tobillo izquierdo en 2018, contrajo una infección hospitalaria grave y crónica que derivó en una pseudoartrosis séptica recalcitrante –falta de unión del hueso debido a una infección persistente– con pérdida de tejido óseo.
Durante casi seis años, el paciente se sometió a múltiples cirugías de reconstrucción y salvamento de la extremidad, tratamientos de la Unidad del dolor, fisioterapia y apoyo en salud mental, un proceso que finalizó en 2024 con secuelas severas e irreversibles que determinaron la concesión de una incapacidad permanente absoluta.
El tribunal expone que la reclamación se centra en la infección que contrajo en el hospital, pero recuerda que las infecciones hospitalarias son un riesgo conocido que no siempre se pueden evitar al 100 %, incluso si el hospital usa todos los métodos de control y prevención que existen y, dado que intervienen muchos factores, algunos pacientes terminan sufriendo esta complicación.
La sentencia considera que, por tanto, se trata de un caso de «fuerza mayor», lo que significa que la administración no es responsable y el paciente debe asumir el daño sufrido dado que los informes periciales y de Medicina Preventiva confirman que el hospital cumplió estrictamente con la esterilización, la profilaxis y el tratamiento posterior lo que permitió salvar la extremidad del paciente.
Dado que el riesgo de infección hospitalaria siempre existe, la administración debe demostrar que aplicó correctamente todos los protocolos de prevención y el tratamiento adecuado tras detectar el germen y, una vez probado este extremo, corresponde al reclamante demostrar lo contrario.