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Padres y madres llevando a sus hijos al colegio en Mérida al inicio del curso 2024/2025

REMITIDA / HANDOUT por AYUNTAMIENTO DE MÉRIDA
Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma
11/9/2024

Padres y madres llevando a sus hijos al colegioAYUNTAMIENTO DE MÉRIDA

Casi el 30 % de las mujeres en España termina su etapa reproductiva sin haber tenido hijos

Nuestro país no constituye una excepción dentro de Europa, aunque sí figura entre los casos más extremos

Parece que el principal problema de fondo de la natalidad en España no es solo que las familias tengan menos hijos, sino que cada vez son más las mujeres que no llegan a ser madres. Esa es una de las principales conclusiones de la última Nota de Coyuntura Social de Funcas, que muestra cómo la infecundidad ha aumentado de forma sostenida durante las últimas décadas y todo apunta a que seguirá creciendo.

Entre las mujeres nacidas en 1960, únicamente un 9,5 % terminó su vida fértil sin hijos. En cambio, entre las nacidas en 1979 –la cohorte más reciente con datos completos de la Human Fertility Database– ese porcentaje asciende ya al 24,9 %. Las cifras de la Encuesta de Población Activa apuntan, además, a que la tendencia continúa entre las generaciones más jóvenes. En 2026, el 29,5 % de las mujeres nacidas en España entre 1982 y 1986 no convive con ningún menor de 20 años, un indicador que, a esas edades, sirve como aproximación al porcentaje de mujeres que previsiblemente no tendrán descendencia. Hace apenas un cuarto de siglo la situación era muy distinta: en el año 2000 ese porcentaje se situaba en torno al 18 %.

España se sitúa, además, entre los países europeos con mayores niveles de infecundidad. Comparando las cohortes nacidas alrededor de 1980 en catorce países europeos, España encabeza la clasificación con un 24,9 % de mujeres sin hijos, por delante de Polonia (24,2 %) y Finlandia (21,9 %). La diferencia es especialmente llamativa respecto a países como Portugal (11,4 %), Noruega (12 %) o Bulgaria (6 %).

Según Funcas, esta evolución obliga a replantear cómo se interpreta la caída de la fecundidad. Durante años se ha asumido que el descenso respondía principalmente a que las madres tenían menos hijos, pero los datos muestran que una parte creciente del fenómeno se explica porque aumenta el número de mujeres que nunca llegan a tener el primero.

Las proyecciones tampoco invitan al optimismo. Utilizando el Indicador Coyuntural de Fecundidad aplicado al primer hijo, Funcas estima que el porcentaje de mujeres residentes en España que finalmente no serán madres habría alcanzado ya el 43 % en 2024, frente a niveles prácticamente testimoniales a mediados de los años 70. Aunque se trata de una estimación y no de un dato definitivo, refleja una tendencia que lleva más de quince años intensificándose.

España no constituye una excepción dentro de Europa, aunque sí figura entre los casos más extremos. Las estimaciones elaboradas con datos de Eurostat sitúan al país entre los de mayor tasa proyectada de infecundidad de la Unión Europea, junto con los tres países bálticos, Italia, Malta, Polonia y Finlandia.

A esta realidad se suma otro factor: las mujeres que sí son madres también tienen, en promedio, pocos hijos. El Indicador Coyuntural de Fecundidad español se situó en torno a 1,11 hijos por mujer en 2025, uno de los niveles más bajos de Europa y del mundo. Sin embargo, la experiencia internacional demuestra que aumentar el número medio de hijos por madre no basta para recuperar la natalidad. Países como Finlandia, Suecia o Estonia presentan familias relativamente numerosas entre quienes tienen descendencia, pero mantienen tasas de fecundidad reducidas debido al elevado porcentaje de mujeres sin hijos. Francia aparece como una de las excepciones, al combinar una menor tasa de infecundidad con un mayor número de hijos por mujer.

Por ello, Funcas concluye que las políticas de apoyo a la natalidad deberían centrarse, sobre todo, en facilitar el acceso al primer hijo. Entre las medidas con mayor potencial destacan aquellas que favorezcan la estabilidad laboral de los jóvenes, mejoren el acceso a la vivienda y permitan una emancipación más temprana, factores considerados determinantes para que más personas puedan iniciar un proyecto familiar.

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