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La ministra de Sanidad, Mónica García, en una imagen de archivoEuropa Press

Sanidad desprecia a los médicos de Ceuta: «Faltan profesionales y se atreven a decir que cobramos como ministros»

El Hospital Universitario de Ceuta tiene una sala de hemodinámica completamente equipada que no puede utilizar «por falta de facultativos»

Según han relatado fuentes del Hospital Universitario de Ceuta a este medio, la situación sanitaria de la ciudad ha empeorado en los últimos tiempos. En su opinión, la externalización de servicios supone además reconocer de forma indirecta las dificultades del INGESA (organismo dependiente del Ministerio de Sanidad responsable del hospital ceutí) para cubrir determinadas plazas: «Si tú externalizas servicios que tienes aquí, de forma velada estás reconociendo que no encuentras profesionales que quieran venir a Ceuta».

Las diversas fuentes del hospital consultadas aseguran que en los puestos directivos de INGESA «todos los cargos que hay en Ceuta son del mismo partido político y siguen las directivas que da el partido», lo que provoca que en la gestión sanitaria se prioricen las decisiones políticas sobre las cuestiones médicas.

Además de las externalizaciones de multitud de servicios médicos, varias de ellas con el grupo Quirón, que ya fueron relatadas por El Debate, la gestión de algunos tratamientos en el propio hospital deja mucho que desear o, directamente, no se lleva a cabo por cuestiones organizativas. Es el caso de la sala de hemodinámica del centro ceutí, que no se encuentra operativa a pesar de estar plenamente equipada. El motivo es que, como en otras áreas del hospital, falta personal: «Tú montas una sala de hemodinámica, y puedes tener las instalaciones que quieras, pero necesitas facultativos para atender esa sala y no tienes».

Igualmente, las fuentes del hospital reprochan a INGESA (al que denominan 'ingresa' a modo de burla) no solo su gestión de los recursos médicos, sino también las formas en el trato con los profesionales sanitarios. «Son unos déspotas; si hay un médico disidente, aunque sea el único de esa especialidad, prefieren echarlo y quedarse sin nadie», aseguran. Una médico de Urgencias asegura a El Debate que desde el Ministerio de Sanidad «no solo no reconocen nuestro déficit de médicos, sino que además se atreven a decir que nosotros, los médicos de INGESA, estamos pagados tan bien como un ministro».

Pero este trato irrespetuoso, que viene de lejos, se ha visto agravado a raíz de la invasión a Ceuta del pasado 30 de julio. Los médicos denuncian que están siendo amenazados para tratar de evitar que hablen con la prensa sobre la situación real que se vive estas semanas en el hospital. De hecho, algunos de los profesionales consultados explican que creen que sus contratos, que algunos vencen de forma anual, no van a ser renovados por haber criticado públicamente la gestión de INGESA.

Estas críticas se centran en la figura del director territorial de INGESA, Jesús Lopera, el cual fue abucheado y gravemente insultado por los médicos que el pasado 16 de agosto esperaban a la ministra de Sanidad a las puertas de la Delegación de Gobierno de Ceuta. El puesto de Lopera es de libre designación, por lo que en el 2018 Pedro Sánchez lo pudo nombrar 'a dedo' para un cargo que ya ocupó entre 2004 y 2011, bajo la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero.

Protocolo de catástrofes

Otra de las principales críticas de estas fuentes se refiere al funcionamiento de Urgencias y a la aplicación del protocolo de catástrofes, el cual fue redactado por integrantes del equipo médico del Hospital de Ceuta en colaboración con INGESA. Uno de los facultativos del centro sanitario asegura que el pasado día 30 se alcanzaron «90 asistencias» en Urgencias entre las 12.00 y las 17.15 horas. Según explica, el protocolo establece que cuando se superan las 90 asistencias en un periodo de cuatro o cinco horas, debe activarse el dispositivo de catástrofe. «Aquí no fue necesario ni cuatro ni cinco horas. Fueron necesarias tres horas y 14 minutos», sostiene. De hecho, la ministra Mónica García reconoció el pasado domingo en Ceuta que el primer día se atendió a más de 1.100 pacientes.

Asimismo, asegura que el dispositivo previsto en el protocolo no se habilitó cuando correspondía. «Yo el día 11, cuando llegué, pregunté: ¿Han visto la parte de atrás? Y me dicen: no», relata. Según su versión, las instalaciones terminaron habilitándose posteriormente, cuando «lo tenían que haber abierto el día 30». Por otro lado, afirma estar recopilando las estadísticas de asistencia para analizar la situación y sostiene que la presión sobre el servicio fue muy superior a la que reflejan los datos oficiales que, según denuncia, se estarían manipulando.

En concreto, acusa a la Administración de estar «falseando datos» sobre la actividad asistencial. «Están diciendo 170 asistencias diarias en el hospital, cuando la media son 306», asegura. Según su relato, el día 30 se alcanzaron 385 asistencias y se llegaron a atender pacientes «sin abrir la historia clínica». El facultativo considera especialmente grave esta situación porque, según explica, la plantilla de Urgencias está dimensionada para atender entre «150 y 190 urgencias».