La investigadora agrupa los factores que dificultan evocar recuerdos en cuatro corrientes principales
Psicología
Por qué olvidamos las llaves o dónde aparcamos el coche: las teorías sobre los despistes cotidianos
Expertos señalan que la información cotidiana se almacena en el cerebro pero resulta inaccesible por saturación
Perder las llaves de casa o no recordar en qué plaza de aparcamiento se dejó el coche son situaciones cotidianas que rara vez implican un deterioro cognitivo. Según coinciden los expertos en psicología, la información olvidada permanece almacenada en la memoria a largo plazo, pero la interferencia de recuerdos similares o la saturación mental impiden acceder a ella. Olvidar no significa borrar datos de forma definitiva, sino que responde a mecanismos cerebrales de gestión y ahorro de energía.
La investigadora de la memoria Elisabeth Loftus agrupa los factores que dificultan evocar recuerdos en cuatro corrientes principales. Por un lado, la teoría de la interferencia ocurre cuando se acumulan recuerdos de eventos muy parecidos, como cuando recordar dónde se aparcó ayer dificulta identificar la plaza de hoy.
Por otro lado, la teoría del decaimiento sostiene que la huella física y química del cerebro se debilita con el tiempo si no se repasa la información. A esto se suman el fallo en la recuperación, donde el dato está pero resulta inaccesible, y el olvido dependiente de señales, que requiere de estimuladores externos como olores o contextos visuales para evocar el recuerdo.
Asimismo, la célebre curva del olvido formulada por el psicólogo Hermann Ebbinghaus demuestra que la pérdida de información es rápida inmediatamente después de aprenderla, pero la velocidad del olvido se ralentiza a medida que transcurren los días y las semanas.
Saturación mental y carga cognitiva
Junto a estas teorías, la 'Teoría de la Carga Cognitiva' desarrollada por John Sweller explica que la memoria de trabajo cuenta con una capacidad limitada. Ante la multitarea y el estrés diario, el sistema nervioso colapsa de forma temporal y se ve obligado a priorizar los datos relevantes, descartando las acciones mecánicas para ahorrar energía.
Por este motivo, gestos automáticos como dejar las llaves sobre un mueble o aparcar el vehículo en una calle habitual no llegan a registrarse con profundidad en el cerebro. Para evitar estos despistes, los psicólogos recomiendan recurrir a la repetición deliberada o al uso de apoyos visuales y fotográficos que funcionen como pistas de recuperación.