Anomalía semanal de precipitación
El chorro polar se podría ondular y hacer desaparecer el veranillo de San Miguel
El modelo europeo lleva varias jornadas planteando la posibilidad de que este largo episodio anticiclónico tenga una fecha de caducidad alrededor del día 28
España se prepara para despedir septiembre con un ambiente más propio del verano que del otoño. El veranillo de San Miguel se instalará a partir del lunes 21 de septiembre, con un ascenso generalizado de las temperaturas que coincidirá con la llegada del otoño astronómico, prevista para el próximo miércoles 23. El episodio cálido podría prolongarse durante buena parte de la última semana del mes, aunque los modelos meteorológicos comienzan a apuntar a un posible cambio de tendencia en sus últimos días.
Según una predicción de Meteored, durante buena parte de la próxima semana no se esperan precipitaciones en España, más allá de algunas lluvias débiles que podrían afectar a la costa de Galicia y a la vertiente cantábrica. Tampoco se prevén tormentas vespertinas, ya que la situación en los niveles medios de la troposfera estará dominada igualmente por las altas presiones. La ausencia de lluvias agravará la situación de sequía en amplias zonas, especialmente en el centro peninsular, el oeste y el tercio sur, donde las recientes tormentas mediterráneas apenas han dejado precipitaciones.
Las temperaturas serán especialmente elevadas para las fechas. Los mapas apuntan a anomalías de entre 3 y 6 grados por encima de lo habitual en buena parte del interior peninsular, con los valores más destacados en el tercio oeste. El comienzo del otoño astronómico estará, por tanto, marcado por un ambiente todavía plenamente veraniego.
La gran incógnita se sitúa ahora en los últimos días de septiembre. El modelo europeo lleva varias jornadas planteando la posibilidad de que este largo episodio anticiclónico tenga una fecha de caducidad alrededor del día 28. Aunque se trata todavía de un escenario sujeto a cambios, la evolución del chorro polar podría abrir la puerta a un cambio de tiempo.
El chorro polar podría ondularse y abrir la puerta a las borrascas
Al menos hasta el 27 de septiembre, el chorro polar circulará por latitudes muy septentrionales, entre el norte de Reino Unido y Escandinavia. Al sur de esta corriente de fuertes vientos dominarán los anticiclones y las masas de aire subtropical, mientras que las borrascas, los frentes y las masas de aire frío quedarán relegados al norte de Europa.
El chorro polar es una estrecha franja de vientos muy intensos situada en las capas altas de la atmósfera. Actúa como una especie de frontera entre las masas de aire polar, al norte, y las subtropicales, al sur, y además funciona como una auténtica autopista para las borrascas y los frentes.
En los próximos días será, además, especialmente intenso. El modelo prevé vientos superiores a los 200 km/h el jueves 24 de septiembre entre Islandia y Escocia. Su posición tan septentrional ayuda a explicar el dominio de las altas presiones sobre España y el ambiente excepcionalmente cálido.
Sin embargo, el modelo europeo plantea un posible giro a partir del 28 de septiembre. El chorro polar podría comenzar a ondularse y desplazarse hacia el noroeste de Galicia, acompañado por una vaguada polar. Este cambio permitiría que las borrascas y los frentes encuentren un camino más favorable hacia la Península.
Los mapas de anomalías de precipitación ya muestran señales interesantes para la semana del 28 de septiembre al 5 de octubre. Las anomalías negativas que han predominado en España desaparecerían y se observan precipitaciones por encima de la media en áreas del Mediterráneo peninsular, Baleares y amplias zonas del Atlántico europeo.
Todavía es pronto para dar por confirmado este cambio, pero el escenario apunta a una posible retirada progresiva del anticiclón de las Azores y a una transición hacia un tiempo más inestable durante octubre. A comienzos de ese mes, un posible bloqueo anticiclónico en latitudes altas podría obligar al chorro polar a desplazarse hacia el sur. Si finalmente se confirma, las borrascas y los frentes tendrían más opciones de alcanzar España, lo que supondría un cambio muy esperado en las zonas que continúan arrastrando una situación de sequía.