Fundado en 1910
Paloma Cebrián

Paloma CebriánCedida

Reportaje

Tenía un nódulo de 5,7 milímetros. Dos años después, era un tumor con metástasis: «Me dijeron que era mala suerte»

Para ella, precisamente la gravedad del cáncer de pulmón obliga a preguntarse si los protocolos actuales son suficientes para detectar a tiempo determinados tumores

Un pequeño nódulo pulmonar de 5,7 milímetros detectado en 2024 terminó convertido en un tumor de 25x17 milímetros con metástasis. Es la historia de Paloma, una mujer madrileña de 65 años que cuestiona los tiempos de seguimiento y reclama una revisión de los protocolos mientras afronta un tratamiento experimental en Las Palmas que, según explica, ha reducido su tumor un 55 %.

Paloma tenía 65 años, acababa de jubilarse y empezaba a hacer planes para disfrutar de una etapa de su vida que llevaba décadas esperando. Era deportista, le encantaba el pádel y viajar. Sin embargo, aunque ahora ha retomado el ejercicio, todo cambió con un diagnóstico de cáncer de pulmón en estadio IV, con metástasis ósea y supraclavicular. A pesar de la gravedad, su historia no comienza cuando recibió el diagnóstico, sino mucho antes, cuando un TAC detectó una pequeña lesión en su pulmón.

En declaraciones a El Debate, Paloma revela que «por culpa de unos funestos protocolos posiblemente mortales», el departamento de Neumología del Hospital General de Fuerteventura –donde ella reside actualmente– permitió que el nódulo de 5,7 mm descubierto en un TAC realizado en febrero y evaluado en abril de 2024 que se recomendaba controlar, acabara «aumentando significativamente».

Después llegó un largo periodo sin nuevas pruebas y sin noticias. No se le realizó un nuevo TAC hasta el 17 de diciembre de 2025, más de un año después del anterior. En esa ocasión, la situación había cambiado. La lesión medía ya 25x17 milímetros. El 8 de enero de 2026 Paloma recibió la comunicación de que se trataba de un tumor maligno. No se diagnosticó a tiempo. Pasaron dos años hasta que decidieron actuar.

Estos protocolos y plazos es justamente lo que Paloma denuncia. Tal y como explica la paciente, el jefe del Servicio de Neumología del Hospital defendió que el manejo inicial, el seguimiento radiológico y los intervalos de los TAC se ejecutaron «en estricta conformidad con la normativa de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) para el manejo del nódulo pulmonar solitario».

Así, critica que tras su diagnóstico, el profesional afirmó que todo fue «mala suerte» porque el segundo TAC, realizado y evaluado en octubre de 2024, no halló ningún cambio y por eso no fue necesario hacer más pruebas hasta 14 meses después. Y es que, denominaron su caso como un “escenario de comportamiento tumoral atípico o de alta agresividad". Una explicación que no comparte.

Paloma lamenta las palabras del Servicio de Neumología del Hospital, ya que considera que lo «atípico» no debería cerrar el debate. Para ella, precisamente la gravedad del cáncer de pulmón obliga a preguntarse si los protocolos actuales son suficientes para detectar a tiempo determinados tumores. Y es que en 2025 murieron 1.018 personas en las islas a causa de este tumor, nueve más que el año anterior, menciona. Además, asegura que ella no quiere «nada de dinero». Lo único que pude es que «se cambie el protocolo y que hagan cribados».

Dos años has empezar con el tratamiento

Aunque lo normal hubiese sido diagnosticar y comenzar un tratamiento, la realidad es que no fue así. Tras conocer que tenía una neoplasia maligna con metástasis, Paloma tuvo que afrontar nuevas pruebas, consultas y esperas antes de poder iniciar una terapia.

El 2 de febrero de 2026, ante la tardanza, presentó la primera reclamación al Hospital General de Fuerteventura por la demora del PET TAC. La prueba se realizó finalmente el 13 de febrero. Seis días después acudió a Neumología, donde fue derivada a Otorrinolaringología para intentar obtener una biopsia. La consulta llegó el 23 de febrero, pero, según explica, «no fue posible realizar el procedimiento».

El tiempo continuó pasando. El 20 de marzo presentó una segunda reclamación por la demora y volvió a ser citada en Neumología. Finalmente, el 8 de abril acudió a cirugía y el 15 de abril se realizó la biopsia en el Hospital Insular de Las Palmas. La confirmación de diagnóstico le permitió, por fin, pasar a una nueva fase.

Días más tarde, concretamente el 27 de abril, tuvo su primera consulta con Oncología y el doctor Delvys Rodríguez le planteó la posibilidad de incluirla en un ensayo clínico. El primer PET-TAC ya había quedado desactualizado, por lo que hubo que empezar de cero. Debía realizarse uno nuevo. Finalmente, Paloma entró en el programa Cassandra el 15 de mayo: «Fui muy afortunada», garantiza la madrileña, que apunta que gracias a la Seguridad Social puede permitírselo.

El ensayo, según ha revelado a este medio, combina quimioterapia, inmunoterapia y un fármaco experimental, el ibonestimab, el primer anticuerpo biespecífico del mundo que combina el bloqueo de PD-1 y VEGF, diseñado principalmente para el tratamiento del cáncer de pulmón. Para recibir el tratamiento tiene que ir a Las Palmas. Además tiene que pasar por revisiones de control cada seis semanas.

Desde el inicio del ensayo, aunque ha habido días duros, Paloma asegura que «los resultados han sido muy positivos». Y es que, los profesionales han visto una reducción del tumor del 55 %. Además, las lesiones que tenía en el sacro y la clavícula se han reducido. A pesar de ello, el doctor le ha explicado que hay que ser prudentes, ya que «aunque algunas han dejado de verse activas, eso no significa necesariamente que hayan desaparecido», confiesa.

Por último, la paciente asevera que es urgente revisar y actualizar «de una vez esos protocolos malditos» para que el Sistema Nacional de Salud «no eche por tierra con su lentitud y desidia los impresionantes avances de la ciencia en el tratamiento de los tumores pulmonares, ni arruine la vida de los pacientes oncológicos».

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas