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Restos del accidente de tren en Urda, ToledoEFE

¿Cómo se identifican los cadáveres en una tragedia como la de Urda? Estos son los principales métodos

El objetivo es lograr una correspondencia concluyente que permita determinar quién es la víctima

Cuando se produce un accidente con múltiples víctimas, como el ocurrido este miércoles tras el alcance de dos trenes de alta velocidad en Urda (Toledo), que ha dejado al menos 69 muertos, uno de los principales retos a los que se enfrentan los equipos forenses es la identificación de los fallecidos. Se trata de un procedimiento fundamental tanto para la investigación judicial como para que las familias puedan conocer el paradero de sus seres queridos y recibir sus restos.

La identificación forense consiste en establecer de forma fiable la identidad de una persona fallecida mediante la comparación de datos obtenidos antes de su muerte, conocidos como ante mortem, con otros recogidos tras el fallecimiento, denominados post mortem. El objetivo es lograr una correspondencia concluyente que permita determinar quién es la víctima, tal y como recoge el documento del Ministerio de Justicia 'Identificación de cadáveres y aspectos forenses de los desastres'.

Para ello, los especialistas disponen de distintas técnicas científicas cuya aplicación depende del estado en el que se encuentre el cuerpo, de la información disponible y de las circunstancias del siniestro. En los accidentes con numerosas víctimas, los equipos suelen trabajar de forma coordinada y seguir protocolos específicos para garantizar que cada identificación se realiza con las máximas garantías.

Huellas dactilares, dientes y ADN

Uno de los procedimientos más rápidos y utilizados cuando las condiciones lo permiten es la dactiloscopia, que consiste en comparar las huellas dactilares del fallecido con las que figuran en registros oficiales. Su eficacia se basa en que las crestas papilares presentan características únicas en cada individuo y permanecen estables a lo largo de la vida.

Cuando el cuerpo no presenta daños que impidan obtener las huellas, esta técnica permite realizar identificaciones en un plazo relativamente corto y con un elevado grado de fiabilidad. Sin embargo, en accidentes graves, los traumatismos, las quemaduras o el deterioro de los tejidos pueden dificultar o imposibilitar su utilización.

En esos casos, la odontología forense adquiere una especial relevancia. Los dientes y las estructuras de la boca pueden conservarse incluso cuando otras partes del cuerpo han sufrido daños importantes. Los especialistas comparan los restos dentales con la información clínica disponible, como radiografías, odontogramas, tratamientos previos o características particulares de la dentadura.

Otro de los métodos fundamentales es el análisis de ADN, que permite establecer la identidad mediante el estudio del material genético. Para ello, se extrae una muestra biológica del cadáver y se compara con muestras de referencia de familiares o con perfiles genéticos disponibles en bases de datos autorizadas. Aunque el procedimiento puede requerir más tiempo que la identificación mediante huellas dactilares, ofrece una precisión muy elevada y resulta especialmente útil cuando los métodos anteriores no son viables.

Junto a estas técnicas, los investigadores recurren a otros indicios que pueden contribuir a esclarecer la identidad. Entre ellos figuran las cicatrices, los tatuajes, las marcas quirúrgicas y otras características físicas particulares. También se examinan los documentos y las pertenencias encontrados junto al cuerpo, aunque estos elementos, por sí solos, no siempre permiten confirmar quién es la víctima.

Asimismo, las pruebas radiológicas pueden aportar información relevante. La comparación de radiografías realizadas en vida con las obtenidas tras el fallecimiento permite identificar coincidencias en estructuras óseas, prótesis o intervenciones médicas anteriores.

La identificación de las víctimas de un accidente múltiple exige combinar rigor científico, coordinación y rapidez. La prioridad es obtener resultados fiables, evitando errores y garantizando que cada fallecido pueda ser identificado de manera inequívoca.