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Enfermeras y enfermeros en el pasillo de un hospital

Enfermeras y enfermeros en el pasillo de un hospitalSATSE

Un estudio destaca la «invisible fuerza laboral sanitaria mundial» de los enfermeros

El trabajo asegura que «importan más que nunca» trabajando ya en el enfoque 'Una salud' y con un papel clave ante futuras pandemias

Las enfermeras desempeñan un papel esencial en los sistemas sanitarios de todo el mundo, aunque su contribución continúa siendo poco reconocida. Así lo pone de manifiesto un nuevo estudio publicado en la revista científica de acceso abierto CABI One Health, que analiza la participación de estos profesionales en el modelo «Una Salud», un enfoque que busca integrar la salud humana, animal y medioambiental. Sus autores concluyen que la enfermería ya constituye una pieza fundamental de esta estrategia, aunque su papel no siempre se identifica como tal.

El trabajo sostiene que las enfermeras aplican desde hace tiempo muchos de los principios que defiende este modelo. Su actividad abarca desde la atención clínica y la salud comunitaria hasta la prevención de infecciones, la protección del entorno y la respuesta ante situaciones de emergencia.

«Las enfermeras ya contribuyen al enfoque 'Una Salud' en muchos ámbitos, pero sus aportaciones a menudo permanecen invisibles porque no se conceptualizan ni se reconocen expresamente como parte de este modelo», explica el autor principal de la investigación, el profesor Paulo Ferrinho, de la Universidade Nova de Lisboa (Portugal). A su juicio, esta falta de reconocimiento limita su presencia en los órganos de gobierno, los programas educativos y los espacios donde se adoptan decisiones estratégicas.

Un papel decisivo ante las pandemias

La importancia de esta profesión resulta especialmente evidente durante los brotes de enfermedades infecciosas. Las enfermeras constituyen una parte esencial del personal que trabaja en primera línea y participan en tareas tan diversas como la detección de casos, el seguimiento de pacientes, la educación sanitaria, la comunicación con la población y la colaboración con las comunidades afectadas.

El estudio destaca que estas capacidades las sitúan en una posición estratégica para anticiparse a futuras pandemias y responder a ellas. Su intervención comprende desde la vigilancia epidemiológica y la notificación de nuevos contagios hasta la gestión de los pacientes, en ocasiones con una exposición considerable al riesgo de infección.

Uno de los ejemplos más ilustrativos es la epidemia de ébola que asoló África Occidental entre 2014 y 2016. Durante aquel brote se registraron más de 28.600 contagios y 11.325 fallecimientos. Según un análisis de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta marzo de 2015 se habían identificado 815 infecciones confirmadas y probables entre los trabajadores sanitarios de Guinea, Liberia y Sierra Leona. De aquellos profesionales cuyo desenlace se conocía, aproximadamente dos tercios habían fallecido.

Para los investigadores, esta experiencia demuestra la necesidad de incorporar plenamente a la enfermería en los mecanismos de preparación, vigilancia y respuesta ante emergencias sanitarias, en lugar de limitar su reconocimiento a la atención directa durante las crisis.

La relación entre esta profesión y el concepto de «Una Salud», sin embargo, tiene antecedentes históricos. Ferrinho recuerda la figura de Florence Nightingale, considerada una de las fundadoras de la enfermería moderna, cuya labor durante la Guerra de Crimea estuvo marcada por la preocupación por las condiciones sanitarias y ambientales de los hospitales.

Nightingale entendía que proteger la salud no consistía únicamente en atender a los enfermos, sino también en mejorar el saneamiento, las condiciones de vida y el entorno. Una perspectiva que, según el investigador, anticipaba algunos de los principios del enfoque sistémico que hoy defiende el modelo «Una Salud».

Pese a esta trayectoria, los autores advierten de que las enfermeras siguen teniendo una representación insuficiente en los espacios de decisión. Por ello, reclaman que participen en igualdad de condiciones con médicos, veterinarios y especialistas en salud pública y medioambiental.

También proponen reforzar su formación en ámbitos como las enfermedades zoonóticas, la resistencia a los antimicrobianos, los riesgos sanitarios asociados al cambio climático y la salud ambiental.

El estudio concluye que dar mayor visibilidad y capacidad de liderazgo a las enfermeras permitiría construir sistemas sanitarios más preparados y resistentes. No obstante, Ferrinho advierte de que ampliar sus competencias no debe traducirse simplemente en más responsabilidades para unas plantillas ya limitadas. Para que su participación sea efectiva, reclama formación, recursos, autoridad, remuneración adecuada y tiempo suficiente, además de una presencia real en la toma de decisiones.

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